Obediencia, titulada originalmente Obey, es una película escrita y dirigida por Jamie Jones. De origen británico, llegará a España el próximo 22 de febrero. Seguramente no hayas oído mucho sobre ella, pero en pocas líneas podrás hacerte una idea de lo que te espera.



Obediencia

Crítica de Obediencia

Ficha técnica

Título: Desobediencia
Título original: Obey
Reparto:
Marcus Rutherford (Leon)
Sophie Kennedy Clark (Twiggy)
Michael Quartey (Entrenador)
Sam Gittins (Anton)
T’Nia Miller (Chelsea)
James Atwell (Chris)
Taurean Steele (Rafa)

Año: 2019
Duración: 96 min.
País: Reino Unido
Director: Jamie Jones
Guion: Jamie Jones
Fotografía: Albert Salas
Música: Chris Coco, Duncan Forbes
Género: Drama. Drama Social
Distribuidor: Film Buró
Filmaffinity

IMDb

Tráiler

Sinopsis

León, de diecinueve años, regresa a casa para cuidar de su madre alcohólica y adaptarse a la vida de adulto después de una adolescencia que pasó entrando y saliendo del hogar de acogida.

Frustrado por su falta de educación y sus sombrías perspectivas, León encuentra consuelo en el boxeo. Pronto conoce a la rebelde y hermosa Twiggy (Sophie Kennedy Clark), que vive de okupa en casas abandonadas para escapar de la insensata riqueza de su familia. Mientras los rumores de disturbios comienzan en las calles y la policía y los manifestantes cercan el vecindario, León debe decidir si unirse a sus amigos y luchar o buscar una nueva vida con Twiggy.

Premios

  • British Independent Film Awards (BIFA): Nom. Mejor actriz/actor revelación (Rutherford). 2018


¿Qué te cuenta Obediencia?

Leon (Marcus Rutherford) pertenece a un grupo que malvive por las calles de Hackney, parte del East End de Londres. Al margen del nivel adquisitivo de las familias que allí moran, el verdadero problema reside en los altercados que cada día tienen lugar. Un duro enfrentamiento ininterrumpido que crece y crece.

Cuando llega a “casa”, las cosas no mejoran. Su madre, Chelsea (T’Nia Miller), es una alcohólica que llena el hueco que dejó su padre con el primero que muestra un poco de interés por ella -o le ofrece alcohol y drogas-. Leon lo vive sin posibilidad real de actuar para cambiarlo. Sin embargo, a penas parece molestarle esta situación.

Obediencia

En el pasado, el chico se entregó a los servicios sociales, pero había vuelto a casa haciendo ver que prefería todo aquello. León se encuentra aparentemente perdido entre todo esto. El boxeo, en cambio, si que es una motivación para él.

Y esto es lo que te cuentan Obediencia y Jamie Jones.

¿Cuál es el problema?

Todo lo anterior ocurre en la primera media hora de Obediencia -o antes-. Básicamente, te muestra que la vida del chaval es un desgraciado caos y que no va a mejorar. En un constante tono denunciante, te haces una idea de cómo va a progresar la película.

A medida que avanza te das cuenta de dos cosas. En primer lugar, que la hora restante vas a ver como León se da cuenta de la mierda que le ha tocado vivir y que, aunque lo intente, su desenlace pinta bastante predecible. Y, en segundo lugar, que todo te suena mucho.

Obediencia

Gente negra, un hogar desestructurado, sin padre y con una madre adicta, y un chico perdido en busca de sí mismo. Todas estas ideas por separado son casi un cliché. Pero, ¿y juntas? Pues juntas, personalmente, me recuerdan mucho a la oscarizada Moonlight.

¿Y ahora qué?

Pues que, en favor de Obediencia, tengo que decir que se ve bastante fácil. La película lleva un buen ritmo y la propia naturaleza del personaje hace que ciertos aspectos se desarrollen de forma diferente.

Aún así, creo que Obediencia tenía un objetivo que quería cumplir a toda costa: contar su historia. Y lo consigue. En este proceso, Marcus Rutherford, en un papel de claro lucimiento personal, nos regala una notable actuación.

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