La película Tolkien, dirigida por Dome Karukoski, explora los años de formación del escritor en su búsqueda de la amistad, el amor y la inspiración artística. Está protagonizada por Nicholas Hoult (La Favorita) y Lily Collins (La Excepción a la Regla). Estreno el 14 de Junio.



Tolkien

Crítica de la película ‘Tolkien’

Ficha Técnica

Título: Tolkien
Título original: Tolkien

Reparto:
Nicholas Hoult (J.R.R. Tolkien)
Lily Collins (Edith Bratt)
Derek Jacobi (Wright)
Genevieve O’Reilly (Mrs. Smith)
Pam Ferris (Mrs. Faulkner)
Craig Roberts (Sam)
Laura Donnelly (Mabel Tolkien)
Colm Meaney (Padre Francis)
Tom Glynn-Carney (Christopher Wiseman)
Patrick Gibson (R.Q. Gilson)

Año: 2019
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Director: Dome Karukoski
Guion: David Gleeson, Stephen Beresford
Fotografía: Lasse Frank Johannessen
Música: Thomas Newman
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: Twentieth Century Fox España

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Tráiler de la película ‘Tolkien’

 

Sinopsis

La biografía novelada de la niñez-adolescencia y primeros años de madurez de John Ronald Reuel Tolkien. (Nicholas Hoult) Desde sus humildes orígenes y su orfandad, hasta su participación en la Primera Guerra, su amor por Edith (Lily Collins) su compañera de vida, su fraterno grupo de amigos y la formación académica que lo llevó a construir una de las más grandes sagas de la literatura fantástica clásica. La historia básicamente se divide en un antes (su niñez y adolescencia) y un después de la Primera Guerra, y en específico, del episodio en medio de la sangrienta batalla de Somme.

Dónde se puede ver la película



El problema de los biopic

Hacer una biografía y darle interés como para que el público en general, (amantes y detractores del sujeto de la biografía en cuestión), quieran verlo, es tal vez, una de las tareas más arduas para proponer que una vida sea llevada a la pantalla. Independientemente de la fama (o anonimato), la narración debe ser tan atrayente y apelar a tantos factores para conseguir la empatía, que el continuo riesgo de sobrepasar la realidad fantaseando en las “adaptaciones libres”, siempre asecha a medio milímetro.

La vida de J.R.R. Tolkien pareciera destinada a ser considerada material de película, porque cuenta con elementos substanciales que, pueden hacer que, más allá de reconocerlo como la gran mete creadora atrás de “El Señor de Los Anillos” y “El Hobbit”, hacen que el público se sienta atraído por la historia de superación, amistad, romance y enfrentamiento de situaciones límite.

Escribiendo para un escritor

Sin embargo, cuando se trata de la vida de un escritor o de un artista, la biografía presenta un nuevo reto, la realización de un guion digno, más aún representando a un escritor como Tolkien. Significa todo un desafío; pero David Gleeson y Stephen Beresford, logran construir una historia llena de sentimientos sin dejar de lado el manejo diestro del lenguaje, Tolkien mismo estaría satisfecho con los resultados.

Tolkien

Además, la labor del director Dome Karukoski, es precisa y elegante, con una visión algo oscura, pero cuidada y memorable. Tanto, que logrará cautivar, no solo al público “neófito” en el tema Tolkien, sino a sus fans.

La realidad alimenta la fantasía

Y lo relevante, es poner a la vista ese lado fascinante de Tolkien en su afición por la filología: el infinito mundo de las palabras, sus sonidos y significados, cómo se relacionan las diversas lenguas y a la par, el cómo este hombre se construyó a sí mismo, además de crear un mundo fantástico, fabricándole su propio lenguaje, haciéndolo todo a partir de esa pasión por los idiomas y el revivir y transformar hechos fundamentales dentro de su propia biografía, de modo tal, que, en un punto, la historia se nutre de la historia real de la que ella misma fue creada.

Es el proceso de creación más simple y auténtico: la realidad alimenta la fantasía, que genera una obra que nace como una mezcla de ambas y una vez que ve la luz, genera una nueva realidad.

Un cast ideal

Karukoski desenvuelve la trama de una manera fina, evocadora y bella. Hoult demuestra que ha sabido crecer desde “Mi novio Zombie” hasta “La Favorita” y ahora este Tolkien que casi se transforma en un héroe del romanticismo, donde apela al prototipo de la novela romántica en su más puro acento (muchacho pobre, educado, bien parecido y enamorado que debe abrirse paso en la vida y que además va a la guerra).

La química con Collins es perfecta. Ella es chispeante rebelde y libre, lo que la hace convertirse sin esfuerzo en musa y contrapeso para provocar que él inicie el proceso creativo. Sus amigos de toda la vida y su “sociedad secreta” nos adentran en una deliciosa, honda y emotiva amistad, de esas que se han vivido en la juventud. Eso le da a la película un indudable tono de feeling good del que es imposible despegarse.

Tolkien

El recuento de su época escolar, y el cómo el joven John Ronald Reuel Tolkien va madurando en compañía de sus mejores amigos va conociendo el amor, y, (como en toda buena historia romántica) las batallas que debe librar para, por fin, encontrarlo, se ligan directamente con pasajes y personajes que podemos reconocer en la obra literaria de Tolkien.

Con una pequeña ayuda de mis amigos

La fraternidad es un ingrediente fundamental en la película y definitivamente en la vida de J.R.R. Tolkien (Harry Gilby), dado que al entrar a “King Edward” una escuela prestigiosa, el destino lo reúne con sus tres mejores amigos, Robert Gilson (Albie Marber), Christopher Wiseman (Ty Tennant), y Geoffrey Smith (Adam Bregman).

Después, serán Patrick Gibson como Robert, Tom Glynn-Carney como Christopher y Anthony Boyle como Geoffrey, con los que fundará la sociedad Barroviana (TCBS) (Tea Club and Barrovian Society) en la que, de acuerdo al código del caballero de la época, se juraron acompañamiento, protección y “el trabajar para cambiar al mundo por medio del arte”… (Al parecer los tiempos cambian pero las promesas y sueños juveniles siempre vienen a ser los mismos) y estos muchachos nos dan de manera natural todo el ambiente de las reuniones intelectuales en las que los futuros grandes de las artes se enfrascaban en Europa en el clima del nacimiento del siglo XX.

Un lenguaje para regirlos a todos…

El fuerte llamado que da las bases para la personalidad fantástica de Tolkien se germina desde su infancia, donde su madre, Mabel (Laura Donnelly) amante de los relatos legendarios de caballeros y dragones, impulsa esa faceta en sus hijos: J.R.R. y Hilary (Guillermo Bedward) con sus historias nocturnas.

Pero al quedar huérfano, además el joven Tolkien desarrolla una pasión por las lenguas ancestrales lo que lo lleva a hacer incontables dibujos y a inventar palabras recreando la mitología antigua del norte de Europa.

Hasta que al llegar a la universidad de Oxford, al lado de sus amigos de toda la vida, J.R.R. sigue brillando dentro de la TCBS y más o menos callando su amor por Edith. Es en la universidad, donde accidentalmente conoce a un famoso profesor de filología medieval, Joseph Wright, (Derek Jacobi) que va a dar un giro definitivo a su vida.

La persistencia de un lenguaje élfico

Mezclando realidad, fantasía y ficción, la película logra que nos interesemos en la vida de Tolkien llevados por esa fábula romántica y evocadora de la amistad solidaria y el amor compartido.

Aunque la película alaba valores como la amistad y la solidaridad, el amor y el sacrificio, deja de lado un elemento fundamental dentro de la vida de Tolkien, que es su fervoroso catolicismo.

Nicholas Hoult

Los guionistas demuestran su afición por la obra de Tolkien y su existencia, por sus pasiones lingüísticas, logrando encantarnos con la saga de esa vida haciendo recuentos de las cosas buenas y de los días buenos que aparte de decirse se escuchen en la memoria.

Y junto a ellas, se tejen escenas en las que las referencias a lo que vendrá en la vida de Tolkien se deja ver explícitamente, y al mismo tiempo, son delicadas y sutiles, como dos manos de enamorados victorianos que revolotean, deseosas de encontrarse, pero llenas de rubor por aceptar sus deseos.

El negrito del arroz

La parte más flaca de la película y del argumento, es la de simplificar la inspiración del trabajo Tolkien en torno a la idea centralizada de una batalla, llevándolo a la aridez inmediata de encuadrar a la fuerza hechos y personas con personajes y sitios que aparecerían en sus libros

Conclusión

La película Tolkien es una historia de una vida que merecía ser contada independientemente de que el poseedor de esa existencia sea uno de los grandes cerebros en el mundo de la literatura y la filología; hay suficiente interés en cómo, de ser un niño huérfano, logra colocarse hasta la punta dentro de su carrera y su actividad magisterial.

Pero, no simplemente es una cinta aspiracional, es una cinta inspiradora, que trae cargando recuerdos de una época y un sistema de vida, de cuando los locos artistas del principio del siglo pensaban en transformar estructuras y donde el florecimiento de las sociedades apuntaba mucho más alto que a donde hemos llegado. Habla de amistad, fidelidad y solidaridad, habla de amor a una pareja y a una vocación. Invita a internarse en el mundo de las leyendas, de los mitos y de la creación de las formas de comunicación entre todos los seres ya sean Elfos, Hobbits, Enanos, Ogros o Humanos, habla de aventura, de magia y de perseverancia, habla de ese mundo, esa tierra en el que alguna vez habitamos como raza y que ahora solo de vez en cuando visitamos por breves momentos: la tierra de la imaginación y las palabras.

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Reportaje de Tolkien en Días de Cine TVE

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