Pequeños milagros en Peckham Street es el debut en el largometraje de ficción de Vesela Kazakova y Mina Mileva. Este film ha obtenido una recepción positiva, encontrándose en certámenes de gran prestigio como el Festival de Cine de Locarno y el Festival de Cine de Valladolid. Asimismo, gracias a este éxito y su carrera profesional, las realizadoras se han convertido en jurado del Festival de Venecia de este 2021. Surtsey Films ha sido la encargada de traer esta película a las salas de cine, estrenándose este 6 de agosto de 2021.



Pequeños milagros en Peckham Street

Crítica de ‘Pequeños milagros en Peckham Street’

Ficha Técnica

Título: Pequeños milagros en Peckham Street
Título original: Cat in the Wall

Reparto:
Irina Atanasova (Irina)
Angel Genov (Vladimir)
Orlin Asenov (Jojo)
Gilda Waugh (Debby)
Jon-Jo Inkpen (Jack)

Año: 2019
Duración: 92 min
País: Bulgaria
Dirección: Vesela Kazakova y Mina Mileva
Guion: Vesela Kazakova y Mina Mileva
Música: Andy Cowton
Fotografía: Dimitar Kostov
Género: Drama
Distribución: Surtsey Films

Filmaffinity

IMDb

Entrevista a Vesela Kazakova y Mina Mileva, de ‘Pequeños milagros en Peckham Street’

Tráiler de ‘Pequeños milagros en Peckham Street’

Sinopsis 

Pequeños milagros en Peckham Street nos muestra la vida en una comunidad del Londres del Brexit, que se ve agravada debido a la gentrificación. Irina, una madre soltera búlgara, lucha sin éxito para convencer a sus vecinos de luchar contra el sistema. Cuando un gato aparece atrapado en su pared, la familia de Irina y algunos de sus vecinos entrarán en conflicto. Entonces Irina toma una decisión drástica para cambiar su vida. (SURTSEY FILMS).



Pequeños milagros en Peckham Street
Foto de Surtsey Films

Buscar tu identidad

Vesela Kazakova y Mina Mileva realizan su primer largometraje de ficción bajo el título de Pequeños milagros en Peckham Street. Para las directoras búlgaras, se convierte en uno de sus trabajos más reconocidos a nivel internacional. La historia que presentan es un retrato de un sector de la población inmigrante, en este caso, en Reino Unido. Además de mostrar las dificultades y el racismo propio de la sociedad, la cinta se expande a tratar otros temas de gran interés como el Brexit, la gentrificación, el racismo interiorizado y el clasismo que se vive en los propios suburbios, entre personas de menor poder adquisitivo. Asimismo, la protagonista de la película se convierte en una Erin Brockovich moderna, en lucha de las injusticias que supuran en su realidad. Estos aspectos cotidianos y de lucha diaria es lo que hace que el espectador conecte con el film rápidamente.

La cercanía de exponer los problemas sin intensificarlos o dramatizarlos, le da la verisimilitud necesaria para obtener la empatía de los espectadores. Por otro lado, esa mezcla de comedia negra, políticamente incorrecta y, a veces, excesiva, equilibran la tonalidad dramática de la película. Se puede ver la intención de dibujar unos personajes totalmente humanizados, donde sus claroscuros se reflejan a la perfección. Por tanto, se desarrollan imperfecciones, que pueden llegar a incomodar al espectador, pero dan mayor profundidad. Sin embargo, esta potencia que hay en la forma de afrontar narrativamente la historia, hay partes en las que se pierde en un maremoto de situaciones. Dicho de otra forma, se forma un laberinto temático, que no siempre se resuelve de una forma fluida o clarificadora. En consecuencia, puede haber puntos del film en los que se sienta que se hablan de demasiadas cosas, pero no se concretizan en todas ellas suficientemente.

Surtsey Films
Foto de Surtsey Films

La crudeza de la vida

Irina Atanasova es la encargada de comandar el reparto coral de Pequeños milagros en Peckham Street, siendo la principal protagonista. Para comenzar, la actriz logra un trabajo consolidado y lleno de matices en su manera de proceder. Gracias a esa verdad en su forma de interpretar, su Irina se convierte en un espejo de la sociedad en el que muchos verán sus errores y aciertos. Además, goza de una fuerza exquisita, lo que le permite soportar el peso de la película sin ningún problema, convirtiéndose en el principal eje. Luego, Angel Genov es la contraparte más ligera, pero sin caer en ser un simple alivio cómico. Por tanto, Genov aprovecha cada momento que sale en pantalla, exponiendo su carisma y un realismo agradable que redondea su trabajo ante la cámara. Ambos se convierten en un tándem con una sinergia que llega a buen puerto.

Por otra parte, Gilda Waugh es una de las actuaciones que más destaca del largometraje, siendo su primer trabajo en la gran pantalla. Tal vez, mediante esa frescura que ofrece el primer papel, Waugh navega en los sentimientos y experiencias de su personaje. Así, regala al espectador una interpretación dolorosa y llena de pesadumbre, pero, al mismo tiempo, desprende cierta ternura que sirve como buen contrapunto. Para terminar, mencionar la buena labor de Jon-Jo Inkpen, Orlin Asenov y Chinwe Knowkolo, ya que los tres comprenden lo que requieren sus personajes, aportando más consistencia a las escenas en las que participan. Con lo cual, pese a no tener la misma relevancia que los protagonistas, no pasan desapercibidos por la audiencia. No obstante, el gran triunfo actoral viene en el conjunto, que transmite la voz del pueblo.

Surtsey Films
Foto de Surtsey Films

Dentro de la escena

Uno de los puntos que más llama la atención en Pequeños milagros en Peckham Street es una realización más apegada al documental, que a la ficción. De esta forma, se mantienen fiel a su estilo, lo que impregna aún más de personalidad a la cinta. Hay escenas, como las de la reunión del edificio, en las que da la sensación de estar viendo la realidad en sí misma y no unos actores interpretando unos personajes. También hay que destacar que la gama de colores predominante en el largometraje hace alusión a ese clima frío, a esa pesadumbre, pero también se ve una luminosidad que escenifica la identidad más cómica del film. Por lo que, ese apartado artístico ha obtenido un planteamiento acertado y sublima una de las partes importantes de la identidad de la película.

Después, la dirección de fotografía, conjugándose a la perfección con la artística, saben llevar al espectador al interior de esos hogares, de esas realidades. De esta forma, hacen que el público sienta que forma parte de este grupo de vecinos que se muestra en el film. Hay muchos detalles a lo largo de toda la película, que se convierten en pequeñas metáforas o señalamientos del trasfondo que hay en los personajes. Así logra establecer un conglomerado visual enriquecido. Sin embargo, el montaje y el ritmo no consiguen estar a la misma altura que otros elementos técnicos. Se echa en falta que haya una mayor progresión, más dinamismo y no que se mantenga tan estática, en relación a la energía que transmite. Por ello, en ocasiones, da la sensación de ralentizar partes que podrían haber sido más resolutivas y amenas.

Pequeños milagros en Peckham Street
Foto de Surtsey Films

Conclusión

Pequeños milagros en Peckham Street es un reflejo de una sociedad marcada por la gentrificación, el racismo y el clasismo social. A diferencia de otros films, apuesta por exponer los claroscuros de sus personajes de una forma totalmente mordaz, realista y sin ningún tipo de edulcorante. Por tanto, su mayor fuerte es traer una historia en la que se respira verdad. No obstante, podría haber mejorado el ritmo en el montaje, ya que hay partes en las que se ralentiza en demasía. Aun así, la identidad visual es fiel al estilo de las directoras. A nivel interpretativo, destaca una Irina Atanasova estupenda, que capitanea un reparto coral lleno de matices. Una denuncia social cinematográfica, que no busca victimismos, sino mostrar los problemas tal y como son en la vida real.

Reportaje de Pequeños milagros en Peckham Street en Días de Cine TVE

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