El pasado 23 de marzo de 2021 llegó a las tablas del Teatro Infanta Isabel Próximo, la última obra teatral de la compañía Timbre4. Escrita y dirigida por Claudio Tolcachir, el cual obtuvo gran éxito también por la dirección de La máquina de Turing, habla de las relaciones amorosas. Asimismo, la pieza habla de la distancia, los sentimientos y los miedos. Se puede disfrutar hasta el 28 de abril de 2021, los martes y miércoles a las 20 horas.



Próximo

Crítica de ‘Próximo’

Ficha Técnica

Título: Próximo
Título original: Próximo

Reparto:
Lautaro Perotti
Santi Marín

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Claudio Tolcachir
Dramaturgia: Claudio Tolcachir
Coordinacion Artística: Teatro TIMBRe 4
Diseño de Iluminación:
Ricardo Sica
Diseño Escenográfico:
Sofia Vicini
Asistencia artística y Vestuario:
Cinthia Guerra
Producción:
Maxiime Seuge
Distribución: Producciones Teatrales Contemporánea

Tráiler de ‘Próximo’

Sinopsis de ‘Próximo’

¿Qué pasa en el cuerpo cuando el afecto sucede siempre lejos, más allá de nuestros límites? ¿Podemos amar sin tocarnos, sin olernos, sin conocer la piel?

Dos seres viven una historia de amor a la distancia y, poco a poco, cada uno se convierte en lo único que el otro tiene en el mundo. Pero lejos.

Próximo nace del instante cuando la comunicación se corta, se rompe la falsa sensación de ocupar el mismo espacio y la soledad lo inunda todo.

La experiencia de estar lejos de todo, de vivir las emociones más intensas sin cuerpo presente. (TEATRO INFANTA ISABEL).



Próximo
Foto de Timbre4

Si nos dejan

Claudio Tolcachir regala en Próximo una historia que abre el debate en torno a las relaciones personales y el significado de amar a la distancia. De esta manera, la dramaturgia invita al espectador a formar parte de una relación que se extiende en el tiempo, pero en espacios totalmente separados. Así se presentan dos personajes en los que la cotidianidad de su día se rompe con aquellos momentos en los que establecen una conexión y van dejando salir sus sentimientos, al igual que sus miedos. Es esa parte de la obra es donde el público empatiza más por el carácter emocional y la inteligencia con la que se expone. Por ello, hay que valorar que el dramaturgo haya sabido colocar las piezas de una forma concisa y alejada de clichés amorosos.

Poco a poco, según avanza este romance, se ven claramente las barreras que separan a ambos, que no se quedan en meramente el plano físico. Con lo cual, se van desgranando distintas dudas que el espectador es el encargado de resolver. Asimismo, Tolcachir aprovecha para hablar de realidades muy distintas, como la inmigración, el poder, la presión social y la pose impostada. No obstante, hay algunos detalles que podrían haber adquirido mayor crudeza, para dar más verosimilitud y sentimiento a lo que se expone. De la misma forma, hay diálogos que proceden a una repetición excesiva, que provoca cierto cansancio en la escena y podría reducirse en duración. Aun así, se equilibra con aquellas partes en las que ambos personajes dejan salir esa introspección personal, sin perder el humor y un carisma que sabe explotarse de forma narrativa.

Teatro Infanta Isabel
Foto de Timbre4

Si tú te atreves

Lautaro Perotti y Santi Marín son los encargados de dar vida a esta peculiar unión amorosa. En primer lugar, Perotti se muestra natural sobre el escenario, con gran fuerza y determinación. Sin duda, se puede ver la gran experiencia del actor sobre las tablas, con un uso de la voz y el espacio precisos. Además, enseña al público de una forma cauta toda esa vorágine de sentimientos en su forma de expresarse. Es indudable que, a fuego lento, va sentando unas bases interpretativas que dan sus frutos al brillar en todo momento. Ese desgaste emocional, la ingenuidad, la decepción… las muestra sin necesidad de hacer uso de la palabra o una exageración más llamativa. Por ende, se corona como esa parte más visceral y templada de la dupla que forma con Marín.

Por su lado, Marín comienza en un aspecto orgánico, haciendo hincapié en el carácter superficial de su personaje. Juega con el espacio y con su compañero, desempeñando una labor más alegre y menos profunda. A pesar de ello, a partir del segundo acto, empieza a encaminarlo hacia una interpretación más dramática, que le permite sacar jugo a su personaje. Esa luz más inocente contrasta con la de Perotti, lo que deja que se explaye en la ejecución de su trabajo. Es posible que le falte más determinación en la escena, pero lo suple con la fantástica sinergia que comparte con su compañero en Próximo. Por lo cual, la mayor fuerza del espectáculo es la compenetración que hay entre los dos, que conquistan de una forma muy natural. Como se suele decir, la unión hace la fuerza, y aquí se cumple.

Teatro Infanta Isabel
Foto de Timbre4

Tengo todo menos a ti

Uno de los puntos más complejos de Próximo es transmitir esa separación, sin tener que buscar espacios separados para los actores. Por tanto, la puesta en escena se basa en un compendio de ambientes que, unificados, se muestran en distancia por la coreografía que hay en ellos. Gracias a ello, el espectador acepta las concesiones y valida una propuesta bien pensada. Igualmente, no sólo se queda en una idea, sino que también se produce ese pensamiento sobre el escenario. Los objetos que van apareciendo están en continuo movimiento, lo que transmite un dinamismo válido y da viveza a lo que sucede en escena. Tal vez, hubiera sido más pertinente dejar influenciarse por la tecnología, que exponga el carácter universal que hay entre los dos personajes y su comunicación constante.

Después, las transiciones entre las distintas escenas que se plantean, se fraguan con una fluidez exquisita, que rema a favor de la sintonía de la obra. También hay guiños de la cultura popular, tanto española como argentina, que dejan un buen sabor de boca entre los espectadores. Ese buen rollo que se fabrica, es un aliciente, ya que obtiene una familiaridad que acompaña al texto sin problema. Pero, el conflicto que hay en su montaje es el ritmo. Pese a tener un resultado mayoritariamente bien realizado, hay momentos en los que se hace un uso del silencio y la reiteración excesivos. En consecuencia, ese clímax personal pierde algo de fuelle, pero las posibilidades sobre el escenario consiguen levantarla. El final se acoge al carácter costumbrista que invade la obra, por lo que no desentona, pero podría tener una poesía más visual y simbólica.

Próximo
Foto de Timbre4

Conclusión

Próximo habla del amor, del miedo y la distancia, con una dramaturgia personal. Halla su fuerza en el desempeño cotidiano y en una buena ejecución de la evolución del sentir. Únicamente, hay alguna reiteración o silencio que se extienden demasiado en el tiempo. Aun así, el compendio general es notable. Por otro lado, Lautaro Perotti esta excelente, acompañado de un luminoso Santi Marín. La propuesta escénica esta viva y expone visualmente ese universo sentimental y emocional, manteniendo en movimiento el escenario. Las preguntas del amor y la distancia lanzadas al aire en una pieza teatral que deja un recorrido íntimo gratificante.

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