La ramera de Babilonia es una sátira religiosa, escrita y dirigida por Ramón Paso. Una de las primeras obras teatrales del dramaturgo madrileño, que ha venido de vuelta en este inicio de año. Una obra que pone en evidencia los dogmatismos religiosos, con el fin de reivindicar el papel de la mujer a lo largo de la historia. Aunque es una obra muy feminista, también indaga en temas religiosos bastante recurrentes, como puede ser la noción de la culpabilidad, infundada por la concepción católica del pecado. En un momento en el que lo políticamente correcto impera en todos los ámbitos de nuestro día a día, Ramón Paso ha sabido traer de vuelta en el momento idóneo, esta atrevida obra teatral.

La ramera de Babilonia está protagonizada por Ana Azorín, Ángela Peirat, Inés Kerzan y Lorena de Orte. Esta obra teatral estará en la programación del Teatro Lara de Madrid, hasta el próximo 12 de marzo de 2021.



La ramera de Babilonia

Crítica de ‘La ramera de Babilonia’

Ficha Técnica

Título: La ramera de Babilonia
Título original: La ramera de Babilonia

Reparto:
Ana Azorín
Inés Kerzan
Ángela Peirat
Lorena de Orte

Duración: 110 min. apróx.
Dirección: Ramón Paso
Dramaturgia: Ramón Paso
Diseño de iluminación: Pilar Velasco
Diseño de escenografía: Ramón Paso
Vestuario: Sandra Pedraz Decker 
Jefa de prensa: María Díaz
Diseño gráfico:
Ana Azorín
Producción: PasoAzorín Teatro

Tráiler de ‘La ramera de Babilonia’

Sinopsis de ‘La ramera de Babilonia’

La ramera de Babilonia es una comedia ácida, de mujeres y manzanas, que critica el papel que la Iglesia ha otorgado a la mujer a lo largo de la Historia. Durante una hora y media, cuatro chicas revisan, entre risas, gemidos, ironía y un poquito de mala leche, todo eso que dicen que Dios espera de la mujer… Cuatro chicas, cuatro manzanas y muchas risas. (TEATRO LARA). 



La ramera de Babilonia
Foto de PasoAzorín Teatro

La osadía del creador

Se me acaban los calificativos y alabanzas hacia la figura y obra del gran Ramón Paso. No exagero al decir, que es sin duda uno de los dramaturgos más valientes y talentosos del panorama teatral de la actualidad. Esta obra en otros tiempos (no muy lejanos) hubiera sido calumniada y prohibida  por muchos círculos conservadores; puede que en la actualidad  siga siendo así, aunque en menor medida. La ramera de Babilonia, sirviéndose de un excepcional texto satírico, expone sin ningún tipo de filtro, las vergüenzas y barbaries ocasionadas por la religión; con mucha vehemencia y humor, en cada una de las intervenciones que presenta.

Siendo totalmente honesto, incluso yo cuando la vi me lleve las manos a la cabeza en más de una ocasión. Puede que sea debido a que hemos crecido colectivamente, con unos ideales pertenecientes al catolicismo; independientemente de que seamos creyentes o no. Es muy difícil cambiar de un día para otro, las creencias que han estado incrustadas durante siglos; sobre todo, después de haber estado sufriendo una dictadura fascista durante cuarenta largos años.  El texto de Ramón no pretende a mi modo de ver, buscar ofender a los creyentes en ningún momento, sino tener la valentía artística de hablar libremente sobre la religión.

PasoAzorín Teatro
Foto de PasoAzorín Teatro

 

Grandes interpretaciones

Otra de las grandes virtudes que tiene esta obra, viene en relación a las grandes interpretaciones que tienen lugar sobre el escenario. Como sucede en las demás obras de la compañía PasoAzorín, el trio comandado por Ana Azorín, Ángela Peirat e Inés Kerzan, sigue maravillando con cada uno de los personajes que interpretan. Aunque la actriz Ana Azorín es la que coge la batuta en esta obra, el resto de compañeras no se quedan atrás. Ángela Peirat me parece que hace su mejor papel cómico hasta la fecha, ofreciendo momentos llenos de humor y surrealismo.

En el caso de Inés Kerzan (pese a no tener tanto protagonismo como en otras obras) sigue demostrando lo tremendamente talentosa que es como actriz. Tampoco me puedo olvidar de Lorena de Orte, que a pesar de no ser una actriz tan frecuente dentro de la compañía teatral, acaba exhibiendo una gran química y compenetración con el resto de sus compañeras.La ramera de Babilonia

En líneas generales junto a El móvil, La ramera de Babilonia es la obra que tiene una mejor interpretación coral, por parte de las actrices que la integran. Son puro carisma cada una de ellas, sirviéndose de mucho humor, sensualidad y gamberrismo, que hace imposible que uno se quede indiferente al finalizar la obra.

PasoAzorín Teatro
Foto de PasoAzorín Teatro

Una obra necesaria

Es una obra que tiene como aliciente su contemporaneidad, al mismo tiempo que va presentado distintas figuras bíblicas  como La virgen María, Eva o María Magdalena. Los textos de Ramón Paso saben hilar muy bien diferentes narrativas, convirtiendo lo clásico en contemporáneo y viceversa. La ramera de Babilonia no sigue una línea temporal definida, pero eso no dificulta que el espectador siga con facilidad la trama que presenta. Vuelvo a insistir en que no se pretende en ningún momento ofender o ridiculizar estas figuras, pero sí hablar de ellas con más sentido común y de la razón. Es una representación mucho más sosegada, que se aleja de ciertas concepciones que vienen arraigadas en torno a lo divino.

Por eso me parece una obra más necesaria que nunca en los tiempos que corren, ya que se atreve a hablar de ciertas cosas sin ningún tipo de miramiento. Denuncia cosas horribles que la iglesia ha hecho a lo largo de la historia y que sigue haciendo en la actualidad, sin pararse a pensar en lo que pueda pensar cierto segmento de la población. En tiempos donde hay más “ofendiditos” que nunca, esta obra viene a luchar contra la dictadura de lo políticamente correcto. 

La ramera de Babilonia
Foto de PasoAzorín Teatro

Conclusión

La ramera de Babilonia es una obra teatral atrevida, feminista y más  necesaria que nunca, en los tiempos que corren. Ramón Paso nos brinda un texto teatral maravilloso, interpretado a las mil maravillas por sus cuatro actrices protagonistas. Más obras de este tipo son necesarias y para eso necesitamos de creadores valientes, que no tengan miedo a expresarse con libertad artística.

Una obra que muchos catalogaran como ofensiva, pero creo que el cometido de ella es todo lo contrario a eso. No es una provocación u ofensa lo que pretende el director, sino más bien tener  una charla abierta sobre ciertos temas, que aun a día de hoy siguen siendo “tabúes” en la España actual.

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