Ruth Caudeli, realizadora española, establecida en Colombia, estrena Segunda estrella a la derecha, su segundo largometraje, tras una prolífica carrera en el cortometraje desde 2010. La cinta se alzó con el premio a la Mención Especial del Público en el Festival de Cine LGBT de Boston. También ha sido nominada a mejor película en el Festival de Cine LGBT Inside Out de Toronto y a la mejor película latinoamericana en el prestigioso Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Es una de las grandes apuestas de la 24ª edición del Festival Internacional LesGaiCineMad 2019.



Segunda estrella a la derecha

Crítica de ‘Segunda estrella a la derecha’

Ficha Técnica

Título: Segunda estrella a la derecha
Título original: Segunda estrella a la derecha

Reparto:
Silvia Varón (Emilia)
Diana Wiswell (Mariana)
Alejandra Lara (Angélica)
Tatiana Renteria (Clara)
Ximena Rodríguez (Renata)

Año: 2019
Duración: 83 min
País: Colombia
Director: Ruth Caudeli
Guion: Ruth Caudeli & Silvia Varón
Fotografía: Andrés Botero & Alejandro Sandoval
Género: Comedia
Productora: Ovella Blava & Universidad Jorge Tadeo Lozano

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Segunda estrella a la derecha’

Sinopsis de ‘Segunda estrella a la derecha’

Segunda estrella a la derecha se centra en Emilia, una mujer bisexual treintañera que se niega a crecer como sus amigas ya lo hicieron. Angélica una de sus amigas está a punto de casarse, sus otras amigas Clara y Renata parecen haber resuelto perfectamente sus vidas, con trabajos increíbles, familia e hijos. Mientras, Emilia aún vive con su madre, y trata de definir su relación con Mariana. También está tratando de sobrevivir como actriz, dando clases de actuación en una escuela barata. Ella se siente más cómoda con sus alumnos que con las personas de su misma edad. Pero su vida se complica cuando la despiden de su trabajo y se ve obligada a vivir una vida “convencional”. La despedida de soltera de Angélica revelará que Emilia no es la única infeliz con su vida, y que todos escondemos lo que realmente somos. (FESTIVAL LESGAICINEMAD 2019).



Segunda estrella a la derecha
Foto de Ovella Blava & Universidad Jorge Tadeo Lozano

El laberinto irreverente

Ruth Caudeli dirige y escribe la historia de Segunda estrella a la derecha. Una oda luminosa sobre los cambios vitales y el conflicto de encontrar el camino en este universo tan diverso. Parte de una idea que podría dar más de sí, pero se pierde ante el desconcierto de una sucesión de momentos inverosímiles y sin respetar la coherencia narrativa. Durante dos tercios del film mezcla de una forma irregular el drama con homenajes a la cultura pop, que se acercan más al estilo ‘youtuber’ que a uno cinematográfico. Una oportunidad gastada, dado que ha creado cuatro personajes muy ricos y con unos matices que podría haber explotado de una manera maravillosa. La irreverencia de Emilia no es el conflicto, sino la forma de colocarlo en escena. No ha encontrado el equilibrio y por lo tanto, acaba errando.

La energía de su protagonista provoca una empatía certera con los espectadores, pero las situaciones que vive y lo que expresa no termina de funcionar. El público puede acabar desarrollando cierta animadversión hacia la joven. Lo mismo ocurre con la relación que se establece entre su grupo de amigas, no aprovecha las luces y sombras, enfocándose en un plano más superficial, que suscita que sea una historia algo banal. Sin embargo, hay que destacar que en el último tercio del film mejora notablemente y se ve esa humanidad que se echaba en falta. Crea un retrato íntimo pero alocado, consigue realizar un buen desenlace y explora sin censuras a estas mujeres. Además, deja al espectador un poso alegre y reflexivo, con cierta positividad bien planteada. Un homenaje a las imperfecciones que no atina en el desarrollo de su guion, pero tiene momentos que salvan el resultado.

Foto de Ovella Blava & Universidad Jorge Tadeo Lozano

Es Emilia y sus circunstancias

El reparto de Segunda estrella a la derecha es, sin duda, lo mejor del film. Silvia Varón es la encargada de dar vida a su protagonista, Emilia. La actriz se muestra muy natural durante todo el film, realizando una interpretación muy orgánica, que le permite mezclar ese humor tan gamberro con la pasión desmedida de una “Peter Pan” de 35 años. Únicamente se encuentra limitada por la concepción de su personaje desde el guion. Por su parte, Alejandra Lara está excelente, una “femme fatale” en esencia, con imperfecciones que crean ese ‘guilty pleasure’ en el espectador. Tiene fuerza y potencia en escena. Mordaz y con una personalidad férrea, hubiera sido todo un acierto haber exprimido más sus capacidades interpretativas. Consigue que un personaje, a priori, odioso, sea de los más apreciados del film.

Tatiana Renteria y Ximena Rodríguez completan a este singular grupo de amigas, en la piel de Clara y Renata, respectivamente. En primer lugar, Renteria muestra esa faceta de madre amable, pero con un trasfondo menos idílico del que aparenta. Su interpretación recuerda mucho a Teri Hatcher en “Mujeres desesperadas”, salvando las distancias. Tiene esa ingenuidad que causa ternura, por lo que da un toque más sensible al film. Luego, Rodríguez es, tal vez, la que menos sobresalga de las cuatro, pero le permite ser uno de los escapes humorísticos de la cinta. Por último, Diana Wiswell está inmensa. Atrapa al espectador con su elegancia y con una capacidad interpretativa excelente. Es, sin duda, de lo mejor de la cinta y aporta esa energía verosímil que necesita la película. Sus escenas con Varón fabrican un universo íntimo, humano y con verdad, en especial, en la última parte de la historia.

Foto de Ovella Blava & Universidad Jorge Tadeo Lozano

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Uno de los fallos que causa que Segunda estrella a la derecha no consiga impresionar es su realización técnica. El efecto de film transgresor, a través de una aparente estructura independiente, lo que promueve es una inestabilidad incómoda al espectador durante más de la mitad de la película. Los continuos movimientos de la cámara hacen que el retrato de esta singular historia se haga complicada de ver, por lo que esa expresividad de realismo que aporta la “cámara en mano” se pierde. Se entiende la intencionalidad de su fotografía, pero otros títulos, como “Escapada” de Sarah Hirtt, supieron llevarlo a cabo de manera brillante. Origina la pérdida en el foco narrativo y que el público sea más consciente de sus carencias técnicas. Después, los encuadres y la iluminación se descuidan y no se aprecian realmente. Da un aspecto amateur innecesario.

Hay que comentar la justificación artística detrás de este proyecto como es la combinación de blanco y negro y luego, el color. No hay una razón real, o un indicativo que haya una motivación, ni artística ni narrativa, por lo que puede dejar cierto aroma a desconcierto entre los espectadores. Es una pena, dado que por la temática y la identidad de este título, hubiera sido interesante dar esa explosión de color que sí se muestra en alguna que otra secuencia. La dirección artística pierde efecto por la utilización innecesaria de colores monocromáticos. Por último, la selección de la banda sonora es interesante, pero sus momentos musicales chirrían. Se queda entre el musical y el “momento videoclip”, lo que no termina de cuajar como elemento estético. El inconveniente surge que la unión entre guion y realización no suplen las lagunas que hay en ambas partes.

Segunda estrella a la derecha
Foto de Ovella Blava & Universidad Jorge Tadeo Lozano

Conclusión

Segunda estrella a la derecha es una película “feel-good” que no encuentra una identidad propia y acaba tan perdida como su protagonista. Sin embargo, las actuaciones de su plantel principal es maravilloso, por lo que aportan cierta personalidad al film. El guion contiene unos vacíos narrativos que acaban pasándole factura, aun así, durante el último tercio del film remontan y da una reflexión cinematográfica interesante. Técnicamente no brilla y navega entre dos mares que no terminan de confluir, provocando un resultado muy irregular. Una idea que tiene mucho potencial, pero que no ha sabido hallar un resultado eficaz. Un baile introspectivo que se queda en la superficie y se desvía por el camino de los ‘gags’ de la cultura pop y no termina de triunfar.

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