Cédric Klapisch estrena Tan cerca, tan lejos, su última película. Conocido realizador francés por el éxito de la trilogía comenzada con «Una casa de locos». Ha sido premiado en múltiples festivales de cine, incluyendo los prestigiosos Festival Internacional de Cine de Berlín, los premios César, el Festival de Cine de París y el Festival Internacional de Cine de Seattle. Protagonizada por François Civil y Ana Girardot, además de ser la última película de Renée Le Calm. En cines el 25 de octubre en España. Puedes leer la crítica realizada a Cédric Klapisch por Cinemagavia AQUÍ



Tan cerca, tan lejos

Crítica de ‘Tan cerca, tan lejos’

Ficha Técnica 

Título: Tan cerca, tan lejos
Título original: Deux moi

Reparto:
François Civil (Rémy Pelletier)
Ana Girardot (Mélanie Brunet)
Camille Cottin (Psicóloga de Mélanie)
François Berléand (J.B. Meyer)
Simon Abkarian (Mansour)

Año: 2019
Duración: 110 min
País: Francia
Director: Cédric Klapisch
Guion: Santiago Amigorena & Cédric Klapisch
Fotografía: Elodie Tahtane
Música: Loïk Dury & Christophe Minck
Género: Comedia dramática
Distribuidora: Vértigo Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Tan cerca, tan lejos’

Sinopsis de ‘Tan cerca, tan lejos’

Rémy y Mélanie tienen treinta años y viven en el mismo distrito de París. Ella acude a múltiples citas fallidas por las redes sociales mientras que él lucha por hallar una conexión con alguien. Ambos son víctimas de la soledad de las grandes ciudades, en una era hiperconectada, donde encontrarse debería ser más sencillo…

Dos personas con dos caminos, que, sin saberlo, toman una ruta que los llevará hacia una misma dirección. (VÉRTIGO FILMS).



Foto de Vértigo Films

La depresión del día a día

Cédric Klapisch vuelve a las entrañas de la naturaleza humana con Tan cerca, tan lejos. No es una película que tenga la intención de mostrar un drama lacrimógeno, lo que da un carácter más ligero y libera de tensiones fuertes al espectador. Sin embargo, la introspección que se realiza a través de Rémy y Mélanie se va cocinando a fuego lento, lo que consigue crear un ambiente más familiar y cercano. Hay un análisis de las propias experiencias vitales y de la necesidad de normalizar la importancia de acudir a un psicólogo. El espectador acaba seducido por la personalidad que muestra la historia. Un guion muy personal que no utiliza artificios que quiten verosimilitud a su mensaje. Retuerce los sentimientos y enseña las taras de sus protagonistas, desnudándolos emocionalmente. El público crea una conexión empática al poder percibir esa energía existencial en pantalla.

El dolor y la pérdida marcan a los personajes principales, pero sin caer en la tragedia excesiva y con un sabor agridulce que culmina con una resolución humana y que invita al espectador a expresar interiormente sus propios sentimientos. Es complicado crear un universo tan personal e intimo sin escoger las palabras apropiadas, por lo que se valora muchísimo los silencios complejos. Esa mirada contemplativa del alma del largometraje. Además, hay una crítica mordaz a la deshumanización de las relaciones, a causa de las redes sociales y el avance tecnológico, que abre un debate muy importante en la sociedad actual. Por lo tanto, es fácil encontrar la identificación con la propia historia. Asimismo, hay que mencionar que, pese a que el espectador sabe en todo momento el momento crucial que quiere ver en pantalla, la manera en la que lo realiza Klapisch causa intriga hasta que sucede.

Tan cerca, tan lejos
Foto de Vértigo Films

La química del silencio

El peso dramático recae en François Civil y Ana Girardot en Tan cerca, tan lejos. Civil es ya un conocido para la industria francesa, por lo que su experiencia le avala. En este film consigue crear una emoción contenida, pero además expresa a la perfección ese cansancio psicológico interior. Realiza un gran trabajo expresivo corporalmente, que le permite dar mayor realismo a la complejidad psíquica de su personaje. La evolución en pantalla se percibe gracias a la actitud que hay en todo momento, sin caer en el estereotipo de la depresión. Tiene personalidad y fuerza en escena, por ese motivo saca el mayor partido a su personaje. Tiene un temperamento bohemio que enamora al público. Una naturalidad innata que no es tan fácil de lograr. Sabe perfectamente cómo jugar con la cámara y se puede ver que lo aborda con sencillez. Espléndido.

Por su parte, Ana Girardot ha sabido encontrar el contraste interpretativo con Civil. Era necesario para equilibrar la energía que se produce entre ambos con sus respectivas historias. Transmite una inocencia y frescura, que sabe combinarla con picardía y sensualidad, sin dejar apartada esa sinceridad con la que se produce su interpretación. Es tal la espontaneidad en pantalla, que crea una sensación de ternura. Utiliza unos recursos muy propios que elevan la identidad de su personaje. Además, sabe controlar los momentos más ligeros, sirviendo de vía de escape emocional para el espectador. No es extraño que el público se emocione con su actuación. Luego, la química entre ambos actores es impresionante en escena. No es necesario tener a ambos en plano para crear esa sinergia sensitiva. Son una pareja interpretativa interesante y alejada del romanticismo típico de comedias románticas, van más allá.

Tan cerca, tan lejos
Foto de Vértigo Films

La dualidad visual

Cédric Klapisch destaca en su cinematografía por la gran importancia visual que da en sus películas y Tan cerca, tan lejos no iba a ser menos. El realizador francés cuida mucho la fotografía, la realización artística y los detalles visuales en este film. París vuelve a ser retratada de una manera muy personal y atractiva, mezclando un carácter pintoresco con la esencia parisina más urbana. Además, gracias a Elodie Tahtane, hay una composición en escena que sin necesidad de las palabras, cuenta la historia en sí misma. Una fuerza visual con unas metáforas muy elegantes, que sirven de vehículo creativo. La dirección artística es brillante, no únicamente por dar personalidad a cada uno de los escenarios de los protagonistas, sino también por combinar su simbología con lo que capta la cámara. Una gran combinación que permite al espectador entrar dentro de este universo sensible e interior.

La composición a dos se ve en varias escenas, como por ejemplo en los famosos ventanales o terrazas francesas con sus ya conocidos techos, que dan un resultado expresivo muy distinguido. Este proceso es importante de destacar, dado que hay planos muy artísticos. Después, la iluminación juega un papel fundamental y hay una gran expresión de claroscuros, que definen la personalidad del propio film. Lo mismo ocurre con la música, con canciones tan conocidas para el gran público como “Histoire d’un amour”, versión francesa del clásico “Historia de un amor”, dando su propio significado a lo que cuenta la propia obra musical. Un ritmo lineal, pero dinámico. Las referencias culturales crean cierta profundidad a sus personajes. Sin definirlo a través del diálogo, expresan pinceladas de la personalidad de cada uno de los protagonistas. Por último, tiene un humor ligero que estabiliza el dramatismo fílmico.

Foto de Vértigo Films

Conclusión

Tan cerca, tan lejos es una película reflexiva, que aborda temas muy profundos como la depresión, la necesidad de ser querido y en resumen, el camino vital de la existencia personal. Un guion muy bien planteado, lleno de silencios necesarios y una expresividad que se saca partido en pantalla. François Civil y Ana Girardot están increíbles, con una pasión sencilla y natural. Unas interpretaciones emotivas, creando un ambiente familiar e intimo. La realización técnica es preciosa, se puede ver el gran trabajo expresivo en rodaje y el cuidado del más mínimo detalle. Ese significado intimista eleva la cinta. Una película que no le importa mostrar la desnudez emocional y realizar un viaje sensitivo, a fuego lento, con el espectador.

Reportaje de Tan cerca, tan lejos en Días de Cine TVE

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