Con Tú, yo y todos los demás, película estrenada en 2005 y galardonada con la Cámara de Oro en Cannes (por mejor ópera prima) y Premio Especial del Jurado en Sundance, Miranda July nos dejaba apreciar la subyacente extrañeza de las relaciones sociales y como estas nos afectan, hasta tal punto de moldear nuestro carácter y nuestras decisiones en un mundo cada vez más desquiciado.



Tú, yo y todos los demás

Crítica de 'Tú, yo y todos los demás'

Ficha Técnica

Título: Tú, yo y todos los demás
Título original: Me and You and Everyone We Know

Reparto:
John Hawkes (Richard Swersey)
Miranda July (Christine Jesperson)
Miles Thompson (Peter Swersey)
Brandon Ratcliff (Robby Swersey)
Carlie Westerman (Sylvie)
Brad William Henke (Andrew)

Año: 2005
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Director: Miranda July
Guion: Miranda July
Fotografía: Jesús Chávez
Música: Michael Andrews
Género: Drama Comedia
Distribuidor: Alta Films

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Tráiler de 'Tú, yo y todos los demás'

Sinopsis

Es una poética y minuciosa observación de la lucha de la gente para relacionarse con otras personas en medio del aislamiento del mundo contemporáneo. Christine Jesperson (Miranda July) es una artista solitaria que trabaja como conductora de taxis para mayores. Ella utiliza sus fantasías artísticas para sentirse más cerca de sus objetos de deseo. Richard Swersey (John Hawkes), dependiente de zapatería recién separado y padre de dos niños, parece estar preparado para las cosas sorprendentes que van a pasarle, pero cuando conoce a Christine, siente pánico. (Filmin)

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Este extraño mundo y sus gentes

Tú, yo y todos los demás, en su más pura esencia, nos viene a hablar sobre la comunicación, o la falta de ella, la locura que todos compartimos detrás de nuestra máscara social, del amor y del aislamiento, a través de unos peculiares personajes cargados de excentricidades. Con una narrativa coral, que gira en torno a una artista frustrada, un vendedor de zapatos y sus hijos, y unas muchachas, la directora nos hará ver como, bajo una aparente fachada de normalidad, no se esconden más que las rarezas personales y la incapacidad de comunicación verdadera. Tú, yo y todos los demás es un constante vaivén de situaciones donde los personajes son incapaces de comunicarse correctamente,  lo que les lleva a decepciones y frustraciones que mueven  

La directora sitúa a los personajes en un mundo hostil y absurdo, como es el nuestro, para filmarlos intentándose adaptar a una tierra desquiciada, en un total ejercicio de absurdismo. Son estrambóticos, pero no más que el lugar donde residen, el cual les ha empujado a forjar ese carácter. Desde un vendedor de zapatos que prende fuego a su propia mano, una aislada artista, una niña que ya prepara su ajuar o un pederasta que escribe carteles con sus depravaciones en la ventana, forman un conjunto de pobres gentes que intentan vivir en un mundo que ni entienden, ni les entiende. 

Tú, yo y todos los demás película

Sensible y delicada

A partir de esa locura generalizada, somos deleitados con minuciosas metáforas de como el afecto es un vergel en este mundo absurdo y prosaico, y como el amor nos devuelve a un estatus de paz, que nos muestra el camino. Las diferentes relaciones que los personajes mantienen, nos muestran las diferentes facetas de un amor que emerge desde sus propias rarezas, y que es alimentado por ellas mismas. El film no quiere que compartamos lo que los personajes hacen, ni siquiera que lo entendamos, simplemente intenta que comprendamos que, hasta la cotidianidad del sinsentido, también puede ser poético. 

Miranda July crea poesía del extraño lugar que habitamos y de sus habitantes, con una sensibilidad exquisita que la hace brillar. El lirismo visual se hace presente en decenas de planos, que tridimensionan Tú, yo y todos los demás, dándole vida más allá de lo que se dice, invitando al espectador a elucubrar el significado de la película sin necesidad de enviar un mensaje explícito, únicamente fijándose en sus metáforas visuales.

En la búsqueda de la sensibilidad de Tú, yo y todos los demás no solo es visible visualmente, sino también en su cuidada banda sonora y fotografía, que comprenden el alma del proyecto y lo complementan.

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Conclusión de 'Tú, yo y todos los demás'

Tú, yo y todos los demás, es una desconocida joya que, pese a su reconocimiento internacional, la película sigue pasando desapercibida por la crítica de manera incomprensible. Delicada, sensible y original como pocas, esta cinta nos hace ver que la poesía aún tiene hueco en el cine, y que todavía quedan artistas con ganas de explorarla.

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