Olga Pericet se lanza a los escenarios con Un cuerpo infinito. Gracias a ello, se estrenará el 1 de octubre en la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla, en el Teatro Lope de Vega. Con dirección escénica de Carlota Ferrer, se convierte en el último espectáculo de la coreógrafa y bailaora, la cual es el Premio Nacional de Danza de 2018. También hay que destacar que gracias a esta creación, Pericet se llevó el Premio Max 2020 a la mejor interpretación femenina de danza. La obra explora el mito de Carmen Maya, esta pieza se podrá disfrutar también el próximo 14 de noviembre en el Festival de Dansa València.

Un cuerpo infinito
Foto de CultProject

El viaje de ‘Un cuerpo infinito’

Olga Pericet llega el 1 de octubre a la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla con su último espectáculo, Un cuerpo infinito, en el que explora el mito de Carmen Amaya. La pieza le valió a Pericet el Premio a la Mejor Intérprete Femenina de Danza en la última edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, donde la coreografía estaba también nominada a Mejor Espectáculo de Danza.

Un cuerpo infinito es un viaje de autoconocimiento físico y espiritual en torno a la legendaria figura de la bailaora para entrar en su propio universo creativo. No se trata de recrear un determinado repertorio, o repetir ciertos discursos históricos, sino de abrir la recepción hacia una de las bailaoras más “reconocibles” de la historiografía tradicional. Carmen Amaya como material creativo, como posibilidad, no como pretexto ni esencia.

Para este proyecto, una idea original de la propia Olga Pericet, la coreógrafa y bailaora ha buscado el asesoramiento dramatúrgico de Roberto Fratini, el acompañamiento coreográfico de Marco Flores, Rafael Estévez y Valeriano Paños y la dirección escénica de Carlota Ferrer. Las dos ya colaboraron juntas en “La espina que soñó con ser flor o la flor que soñó con ser bailaora” (2018), una pieza innovadora desde el punto de vista teatral (por su inmersión en los códigos flamencos) y también desde el flamenco, por mostrar una cierta permeabilidad a la hora de trabajar desde el lenguaje escénico contemporáneo. En “La espina” la mirada se dirigía a la vulnerabilidad. Aquí esa vulnerabilidad reaparece.

Flamenco
Foto de Cultproject

La calidad del trabajo de Olga Pericet

Si en Pericet hay una aceptación y un reconocimiento a un determinado estado del cuerpo, en la lejanía suena un eco que lleva al espectador a una Carmen Amaya distinta a cómo se ha contado. Una Carmen en la que, como recalca Pericet, había dolor y sufrimiento, mucho más del que puede parecer. Hasta el final de su vida sufrió graves dolores: en las caderas, en las rodillas, llegando a padecer una insuficiencia renal que no le impidió, sin embargo, seguir bailando. El único límite fue la propia muerte.

Olga Pericet la invoca en escena y cada una entra en el lenguaje de la otra. En los silencios, en la quietud, en los cimbreados de cadera, ahí está Carmen Amaya. Si la energía de Olga es centrífuga, la de Carmen es centrípeta, pero todos esos movimientos circulares son complementarios. En la escenografía vemos una constelación dibujada que refleja muy bien el movimiento de estos dos planetas que han decidido mirarse.

Un cuerpo infinito
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Las preguntas de ‘Un cuerpo infinito’

En palabras del investigador y coreógrafo Fernando López, “Hay preguntas sobre las que la muerte no tiene la última palabra pero que solo pueden responderse en diálogo con aquéllos que han traspasado todos los umbrales. Olga Pericet crea un diálogo con el espectro de Carmen Amaya para recorrer el camino invisible de sus silencios. El silencio es el lugar del sonido donde todo comienza y donde todo finaliza, el muro contra el que se estrellan las palabras cuando su sentido resbala. En ese hueco se instala Pericet para hacer germinar la memoria descifrada de Un cuerpo infinito.

Un cuerpo infinito es un viaje de búsqueda que dialoga con el ingente legado de la artista universal. “Un viaje lleno de ecos, de vibraciones, de sonido, de refracciones, de estelas, de reflejos. Tal vez un proceso de autoconocimiento en busca de un mito en el que observarse: con la distancia, la serenidad y la madurez suficientes para componer un entramado artístico y creativo muy personal. A través de ahondar en lo embriagador y doloroso de un baile astral y ancestral, como es el flamenco, Pericet busca alcanzar un instante de libertad, belleza y verdad. Comenzó buscando a Carmen Amaya y acabó dándose de bruces con su propio reflejo en el espejo”, continúa López.

Teatro Lope de Vega
Foto de CultProject

Avalado por la crítica

Después de su presentación en el festival Mont de Marsan en julio de 2019, la crítica especializada escribió sobre la pieza: “… un trabajo de riesgo, comprometido y muy elaborado, con piezas realmente emotivas, envolventes, que están llamadas a hacer de la obra algo importante y trascendente para el estudio de las nuevas generaciones”. (El Mundo).

Tras su paso por Sevilla, Un cuerpo infinito podrá verse en Dansa València el próximo 14 de noviembre.

Más información en la página oficial de Olga Pericet.

FUENTE DPTO. COMUNICACIÓN CULTPROJECT

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