Un juego de caballeros es una miniserie británica del creador de la exitosa Downton Abbey, que busca aquí repetir la misma fórmula. Ambientada en el XIX, en los albores del fútbol como deporte profesional, está compuesta por 6 episodios de entre 44 y 57 minutos cada uno.

Está creada por Julian Fellowes (Downton Abbey, Gosford Park), Tony Charles y Oliver Cotton. Mientras que la dirección la comparten Birgitte Stærmose (Darling) y Tim Fywell (Caso cerrado, Soñando, soñando… triunfé patinando), realizando tres episodios cada uno.

En el reparto encontraremos a Edward Holcroft, Kevin Guthrie, Charlotte Hope, Niamh Walsh, Craig Parkinson, James Harkness, Ben Batt, Gerard Kearns y Henry Lloyd-Hughes. Llega es España de la mano de Netflix y su estreno fue el 20 de Marzo de 2.020.



Crítica de ‘Un juego de caballeros’

Un juego de caballeros

 

Ficha Técnica

Título: Un juego de caballeros
Título original: The English Game

Reparto:
Edward Holcroft (Arthur Kinnaird
Kevin Guthrie (Fergus Suter)
Charlotte Hope (Margaret Alma Kinnaird)
Niamh Walsh (Martha Almond)
Craig Parkinson (James Walsh)
James Harkness (Jimmy Love)

Ben Batt (Cartwright)
Gerard Kearns  (Tommy Marshall)
Henry Lloyd-Hughes (Alfred Lyttelton)
Kerrie Hayes (Doris Platt)
Joncie Elmore (Ted Stokes)

Año: 2020
País: Reino Unido
Duración: 45 minutos por episodio
Director: Birgitte Stærmose
Guion: Julian Fellowes, Gabbie Asher, Geoff Bussetil, Tony Charles, Oliver Cotton, Sam Hoare, Ben Vanstone
Música: Harry Escott
Género: Serie de TV. Drama
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMBD

Trailer de Un juego de caballeros

Sinopsis 

De los creadores británicos de Downton Abbey llega una miniserie de seis episodios basada en hechos reales sobre los orígenes del fútbol moderno. La serie se centra en dos fútbolistas, de orígenes de clase muy distinto.

Donde ver la serie



En los albores del fútbol profesional

Más fútbol. Tras la incorporación al catálogo de Netflix de la serie argentina Puerta 7 y de la película italiana Hinchas radicales, ahora llega a nuestras pequeñas pantallas Un juego de caballeros. El acercamiento al mundo balompédico es muy distinto en los tres casos. Aquí nos acercamos a los albores del fútbol como deporte, a la época y el contexto en que fue creado.

Pero si no te gusta demasiado el fútbol, no te preocupes. La serie se adentra más en las relaciones personales de los personajes y en otras subtramas sociales, que en profundizar realmente sobre este milenario deporte. De hecho, hay personajes y hechos que sucedieron realmente o que se inspiran en hechos históricos, aunque la mayor parte de los guiones se basan en puras deducciones o invenciones para aumentar la carga dramática.

Un juego de caballeros
© Netflix

Realidad vs. Ficción

Un juego de caballeros tiene como protagonistas a los futbolistas Fergus “Fergie” Sutter y Jimmy Love, que existieron en realidad. Al primero se le considera como el primer futbolista profesional de la historia, es decir, que cobraba por jugar. También es cierto que iniciaron su carrera en el Partick escocés y que posteriormente jugarían en Inglaterra para Darwen (en la realidad, Love llegó antes que Sutter) y en el Blackburn Rovers. En este último equipo, no está claro que Love llegara a jugar nunca, ni que sufriera ninguna lesión.

También se inspiran libremente en personas reales muchos otros de los personajes como Arthur Kinnaird, Francis Marindin, Tommy Marshall, Margaret Alma Kinnaird y Martha Almond, por ejemplo. Aunque hay que aclarar que existen pocos datos registrados sobre la mayoría de ellos y que casi todas las tramas creadas por Fellowes en la serie son fruto de su imaginación.

Un juego de caballeros
© Netflix

Del patadón al Tiki-Taka

Para los más futboleros, en Un juego de caballeros encontraremos un apunte básico sobre el inicio del planteamiento táctico en los partidos. En una escena nos dicen que todos los equipos jugaban con 6 delanteros, patadón y balón a seguir. Sutter introduce la idea de que para contrarrestar a un equipo más físico y potente hay que jugar de otra manera.

Para eso coloca dos defensas atrás y tres centrocampistas que muevan el balón de un lado a otro, distribuyendo y abriendo el juego a las bandas. A Sutter se le pinta en la serie como a un Xavi Hernández, en el césped, con ideas cruyffistas al plantear los partidos. Las secuencias de los partidos en Un juego de caballeros están filmadas con más cercanía a un episodio de Oliver y Benji que a un partido de fútbol actual.

También veremos como el fútbol va calando en el pueblo. Pasa se de ser un deporte minoritario de la clase alta que se vuelve imprescindible para la gente de los pueblos pobres donde no hay nada más que celebrar que una victoria del equipo. Eso conllevará al fanatismo creciente y a las rencillas habituales entre aficiones de distintas zonas. En ese sentido, poco ha cambiado desde entonces. Sí hay una reflexión importante sobre como la rivalidad y la competitividad no están reñidas con la deportividad, algo que a veces se olvida en el fútbol moderno.

Un juego de caballeros
© Netflix

La profesionalización del fútbol

Otro aspecto futbolístico que se plantea con mayor profundidad en Un juego de caballeros, es el tema de la profesionalización de los jugadores. Hasta entonces nadie cobraba por jugar, no lo necesitaban porque solo lo practicaba la gente pudiente. Al crearse equipos en zonas industriales y pobres, se plantea la idea de que puedan cobrar un salario en contra de las normativas.

El gran avance hacia el fútbol moderno que plantea la serie, finalmente ha sido la perdición del espíritu de la competición. Los jugadores merecen jugar en igualdad de condiciones, pero al no regularse el tema financiero a nivel de clubs, vuelven a ser los que más dinero tienen los que acaban ganando los trofeos. Una contradicción.

Un juego de caballeros
© Netflix

La lucha de clases

Pero como decíamos antes, el fútbol se utiliza en Un juego de caballeros como una excusa para hablar de otros temas. Honor, amistad, lealtad, sacrificio o la diferencia de clases. El creador de la serie, Julian Fellowes, hace especial hincapié en esto último, ya que es una fórmula que le funcionó a la perfección en Downton Abbey. Ricos y pobres. Opresores y oprimidos.

Me resulta interesante como parte del contexto. Sobre todo cuando nos muestra la lucha de los trabajadores por sus derechos laborales, ante las decisiones de recortes salariales de los empresarios. Sin embargo, me parece menos efectiva cuando la utiliza dentro de las relaciones sentimentales con tramas muy rutinarias y poco atractivas. Tampoco me convencen otras subtramas relacionadas con la maternidad que parecen sacadas directamente de un folletín telenovelesco de los que se pueden ver cualquier tarde por televisión.

The English Game
© Netflix
Listado de episodios

La miniserie de Un juego de caballeros se compone de 6 episodios de entre 44-57 minutos cada uno.

Sinopsis: Mientras Fergus da nuevas energías al club de fútbol, la tensión se dispara cuando se impone un recorte salarial a los tejedores. Arthur conoce a alguien en Darwen.

Sinopsis: Fergus se enfrenta a una decisión desgarradora que podría afectar a sus contactos en Darwen. La nueva actitud de Arthur irrita a sus amigos y familiares elitistas.

Escrito por: Julian Fellowes y Sam Hoare

Sinopsis: Martha recibe malas noticias. Arthur y Alma descubren algo turbador. Fergus tiene dificultades para desempeñar su nueva función. Un partido en Blackburn acaba fatal.

Sinopsis: Fergus, abrumado por la culpa, recibe noticias sorprendentes de Martha. Walsh y Cartwright sellan un pacto. La FA toma medidas drásticas sin contar con Arthur.

Sinopsis: Fergus se dirige a Londres para recurrir la decisión de la FA. Se acerca la final del campeonato y Arthur suplica a sus amigos que piensen en el bien del deporte.

The English Game
© Netflix

Conclusión de ‘Un juego de caballeros’

Un juego de caballeros es una miniserie británica ambientada en el XIX, en los albores del fútbol como deporte profesional. Creada por el autor de Downton Abbey, Julian Fellowes, junto a Tony Charles y Oliver CottonEstá compuesta por 6 episodios de entre 44 y 57 minutos, que se encargan de dirigir Birgitte Stærmose y Tim Fywell.

Con el fútbol como telón de fondo e inspirándose libremente en algunos personajes que existieron en la vida real como los futbolistas Fergus “Fergie” Sutter y Jimmy Love, la serie nos habla sobre el honor, la amistad, la lealtad, el sacrificio o la diferencia de clases.

Es una miniserie irregular que ofrece menos de lo esperado. El primer capítulo está muy bien. Presentar el contexto en el que nació el fútbol como deporte, me resulta un planteamiento muy interesante. Sin embargo, prefiere enfocar sus tramas hacia los intereses románticos de sus personajes, casi siempre de forma previsible y sin emotividad ninguna. La serie se convierte, entonces, en un folletín telenovelesco que se parece a muchos otros.

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