Jon Stewart escribe y dirige Un plan irresistible, donde se expone la rivalidad política en Estados Unidos y lo que gira en torno a ella. Tras los retrasos en su estreno, debido a la crisis sanitaria de la COVID-19, finalmente la película verá la luz en los cines españoles. No obstante, en su estreno en Video Bajo Demanda en Estados Unidos fue todo un éxito. Se colocó en su primer fin de semana como el film más alquilado en iTunes Store y el cuarto en FandangoNow. La fecha de estreno en España es el 21 de agosto de 2020 en cines.



Un plan irresistible

Crítica de ‘Un plan irresistible’

Ficha Técnica

Título: Un plan irresistible
Título original: Irresistible

Reparto:
Steve Carell (Gary Zimmer)
Rose Byrne (Faith Brewster)
Chris Cooper (Jack Hastings)
Brent Sexton (Alcalde Braun)
Mackenzie Davis (Diana Hastings)

Año: 2020
Duración: 102 min
País: Estados Unidos
Dirección: Jon Stewart
Guion: Jon Stewart
Música: Bryce Dessner
Fotografía: Bobby Bukowski
Género: Comedia
Distribución: Universal Pictures

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Un plan irresistible’

Sinopsis de ‘Un plan irresistible’

Escrita y dirigida por Jon Stewart, Un plan irresistible es una comedia sobre lo que ocurre cuando el circo mediático que rodea de las elecciones americanas convierte a una pequeña población de Wisconsin en el principal foco de atención político del país.

Cuando el estratega más destacado del Comité Nacional Demócrata, Gary Zimmer (Steve Carell), ve un vídeo del coronel retirado de la Marina Jack Hastings (Chris Cooper) defendiendo los derechos de los trabajadores locales sin papeles, cree inmediatamente haber descubierto la clave para recuperar a los votantes de la América profunda. Con esa idea en mente, Gary decide hacer una visita sorpresa a la granja de Hastings en la campestre localidad de Deerlaken (Wisconsin) para persuadir a este marine retirado y sin convicciones políticas de que debe presentarse como candidato a la alcaldía. Para ello, Gary confía desde el principio en la competente hija de Jack, Diana (Mackenzie Davis) y en su equipo de voluntarios tan entusiastas como inexperimentados.

Pero cuando el Comité Nacional Republicano contraataca enviándole a Faith Brewster (Rose Byrne) -su brillante némesis- para luchar por la alcaldía, Gary se verá obligado a poner toda la carne en el asador. Con Gary y Faith midiendo sus fuerzas, lo que comenzó como una carrera local salta rápidamente al ámbito político nacional convirtiéndose en un desternillante enfrentamiento para conquistar el alma de América. (UNIVERSAL PICTURES).



Un plan irresistible
Foto de Universal Pictures

El reality de la política

La política estadounidense es un escaparate excéntrico, acrecentado desde que Donald Trump llegase al poder. Desde ese punto de vista, se aborda Un plan irresistible, se hace una crítica mordaz al sistema político del país norteamericano. Por un lado, Jon Stewart va tejiendo un relato donde se va deshumanizando una estrategia, aparentemente, sencilla, mostrando las verdaderas caretas que predominan en este tipo de estructura social. Sin embargo, no pierde la socarronería absurda, que ejemplifica perfectamente el espectáculo y el mal uso de la comunicación. Únicamente, en ciertos momentos, hay una exageración que podría haberse limitado, para no causar un histrionismo exacerbado. Por suerte, la forma de controlarlo desde el aspecto interpretativo, suple dichos conflictos narrativos. Aun así, esta versión extrema de lo que podría ser la política, podría no gustar a todos los sectores, al sentirse ridiculizados en pantalla. Pese a ello, su giro final impacta.

Una de las razones que hace del film una idea interesante es evitar posicionarse ante un bando y otro. Por lo cual, se puede ver que hay una necesidad de reformular el concepto y no hablar de extremos. No obstante, en algunos casos, se cae en el estereotipo y lo que se espera que se retrate sobre dicho estilo de vida. Pero, se equilibra con momentos de humor muy bien hilvanados. Por otra parte, no hay una profundización acerca del pueblo donde se produce la acción y principal protagonista del largometraje. En consecuencia, para varios espectadores, puede significar una falta de sustancia en torno a su justificación, mientras que para otros es una perfecta metáfora narrativa sobre la invisibilidad de las zonas rurales, frente al egocentrismo de lo cosmopolita. Por este motivo, es fascinante que se materialice y el propio espectador se encuentre de forma activa en esa tesitura.

Steve Carell, Rose Byrne
Foto de Universal Pictures

La exageración como arma de la verosimilitud

Dos grandes titanes de la comedia se enfrentan, literalmente, en Un plan irresistible. En un extremo del ring está Steve Carell y en el otro Rose Byrne. Para comenzar, Carrell está pletórico, lleno de energía y movimiento. De esta forma, lleva al extremo a su personaje, provocando que sea el perfecto protagonista de amor-odio que necesita el público. Por tanto, el actor sabe manejar la naturaleza de su papel, lo que hace que se pueda disfrutar de su carisma. Es cierto que hay varios momentos en los que podría haberse metido en la escena desde un punto más comedido, pero no hubiera dado el mismo efecto en pantalla. No se puede negar que se convierte en una representación llena de comedia, donde la verdad luce en su forma de expresarse, tan forzada que acaba siendo verosímil.

Sin embargo, la mejor actuación de la película es, seguramente, Rose Byrne. La actriz vuelve a demostrar su versatilidad al dar un espectáculo de risas sin perder en ningún momento un ápice de realismo. Además, desarrolla esa excentricidad dentro de una coherencia interpretativa y sin utilizar el recurso histriónico-humorístico para relucir. Junto a ello, tiene un magnetismo y una potencia escénica, que triunfa en la pantalla. Es espléndida. Luego, Mackenzie Davis es la contraparte lumínica, al igual que Chris Cooper. No obstante, Cooper sabe equilibrar su posición para sacarle mayor partido, algo que no aprovecha Davis y acaba cayendo en el maniqueísmo puro de luces y sombras, que no termina de fluir como debiera. Por otra parte, el resto del reparto cumplen a la perfección su función, incluso destacando varios de ellos, como Blair Sans, aunque, por lo general, juegan más en pos de la acción. 

Jon Stewart
Foto de Universal Pictures

Sin pausa

Desde el principio de Un plan irresistible se puede ver que se apuesta por una visión rápida, eficaz y directa. En consecuencia, hay una consecución de planos rápidos, donde proliferan los planos medios, para dar mayor importancia a los personajes y a su propia acción. Por suerte, la cámara también se posa en varios momentos en los lugares más emblemáticos del pueblo, aunque se podría sacar mayor partido. Aun así, no se puede negar que la dirección artística ha sabido captar la idiosincrasia de los partidos políticos estadounidenses y la parafernalia que se crea en torno a ellos. No se dejan absolutamente ningún detalle, lo que hace que esa estética tan superficial, y a la par frenética, sea un éxito entre los espectadores. Solo mencionar que hay algunas jergas y simbolismos que se hacen complicados de entender para la población externa a Estados Unidos.

Pese a utilizar el imaginario estadounidense antes mencionado, no dificulta su comprensión en el resto del film. Por otra parte, el uso del audiovisual y de las piezas de la cultura popular permiten que la audiencia entre fácilmente en esa vorágine de dinamismo que se va planteando durante todo el film. Al igual que ocurre con una carrera, no siempre es apto para todos los públicos. Hay quiénes pueden sentirse ahogados ante tanto flujo de información, mientras que para otros, es una delicia poder estar en constante actividad. Por ende, hay que destacar que el montaje es estupendo, cohesionando a la perfección el film y controlando que el ritmo no se desboque. Gracias a ello, para quiénes entran en la historia será un disfrute humorístico extraordinario, con una gran crítica mordaz y para quiénes no empatizan, será un divertimento entretenido y en continuo movimiento.

Un plan irresistible
Foto de Universal Pictures

Conclusión

Un plan irresistible es una película que busca la crítica sobre la política estadounidense con una metáfora visual arrolladora. Por lo cual, el guion sabe llevar al extremo ciertos elementos para remar a favor del humor, el histrionismo y la caricatura, aunque, a veces, pueda ser excesivo. A nivel interpretativo, Rose Byrne se corona como la mejor de la película, acompañada por Steve Carell, que utiliza la exageración como vehículo de expresión y lo borda a la perfección. Ambos forman un dúo explosivo. Por otra parte, el film transcurre con gran rapidez, dinamismo y fabricando una vorágine de acción que puede encantar o resultar excesiva, pero en ningún momento aburrir. El espejo de la comedia sobre el espectáculo que se forma en torno a la política de Estados Unidos y sus palmeros, creando un debate sobre la necesidad de cambio.

Reportaje de Un plan irresistible en Días de cine TVE

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