Vicios ocultos regresa a Apple tv con la temporada 2 de diez episodios. La serie creada, escrita y producida por Jonathan Trooper es un retrato de la clase alta norteamericana, con ínfulas de sátira social que decepcionó en su temporada inicial. Aquí, sus pretensiones de humor negro y ácido han sido relegadas a un segundo plano y se apuesta principalmente por un duelo entre sus dos protagonistas, Jon Hamm y James Marsden, su flamante nueva incorporación. Lo mejor de la serie continúa siendo su casting, aunque este poco puede hacer debido a un guión inofensivo que deriva en una historia poco interesante y predecible. Estrenada en Apple tv el 3 de Abril en 2026.
Crítica de 'Vicios ocultos (Temporada 2)'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Vicios ocultos
Título original: Your Friends & Neighbors
Reparto:
Jon Hamm (Andrew Cooper)
Amanda Peet (Mel Cooper)
Olivia Munn (Samantha Levitt)
James Marsden (Owen Ashe)
Hoon Lee (Barney Choi)
Aimee Carrero (Elena Benavides)
Mark Tallman (Nick Brandes)
Lena Hall (Allison 'Ali' Cooper)
Donovan Colan (Hunter Cooper)
Isabel Gravitt (Tori Cooper)
Año: 2025 / 2026
Duración: 50 min.
País: Estados Unidos
Director: Jonathan Tropper (Creador), Craig Gillespie, Jonathan Tropper, Stephanie Laing, Greg Yaitanes
Guion: Jonathan Tropper, Josh Stoddard, Jennifer Yale, Danielle DiPaolo, Bryan Parker, Evan Endicott, Jamie Rosengard
Fotografía: Zack Galler
Música: Dominic Lewis
Género: Drama
Distribuidor: Apple Tv
Tráiler de 'Vicios ocultos (Temporada 2)'
Sinopsis
Tras su despido fulminante, Andrew “Coop” Cooper (Jon Hamm), un gestor de fondos de inversión recién divorciado, comienza a robar en las casas de sus vecinos en la exclusiva comunidad de Westmont Village. Pronto descubrirá que los secretos y escándalos que esconden sus lujosas fachadas podrían ser más peligrosos de lo que jamás había imaginado. (Apple Tv)
Dónde se puede ver la película en streaming
Continúa sin funcionar
Mientras la primera temporada de Vicios ocultos era un retrato crítico y mordaz fallido de la alta sociedad norteamericana y sus secretos oscuros, y, que devenía en una romantización del American Way of Life al que pretendía censurar, su temporada 2 deja este frustrado intento en un plano secundario y aboga, gracias también a la buena incorporación de James Marsden, por intentar entretener sin ambicionar profundizar en la moralidad y cinismo de sus personajes. Sin embargo la producción topa con un guión demasiado prototípico, rutinario y previsible, que hace que esta segunda temporada sea escasamente interesante. Así que el intento de ser una serie entretenida de usar y tirar, tampoco funciona.
Lo mejor sigue siendo el casting
En la temporada 2 de Vicios ocultos se vuelven a suceder escenas en mansiones y casas privilegiadas, entornos exclusivos y vidas opulentas, todo ello retratado elegantemente y que luce bien en pantalla gracias también a un acertado casting que continúa siendo lo más destacable de la serie.
Con un Jon Hamm que interpreta a un personaje hecho a su medida, elegante y de buen porte, con el soplo de aire fresco que aporta la incorporación de James Marsden y sin olvidar tampoco el buen hacer de actrices como Amanda Peet, Olivia Munn y Lena Hall. Esta última destaca gracias a su acertada comicidad en el rol de hermana del protagonista.
No da más de sí
A pesar de haber incorporado a un nuevo personaje interesante, sobre el que se podría haber realizado una crítica mordaz y afilada del cinismo capitalista, la temporada 2 de Vicios ocultos vuelve a hacer lo mismo que en su anterior entrega, esto es, quedarse en la superficialidad de las cosas. Sigue sin haber ningún atisbo ni predisposición a realizar una crítica social efectiva. Y es por esta falta de atrevimiento, entre otras cosas, que la producción nunca despega. Así, Vicios ocultos se visiona sin pena ni gloria a lo largo de sus diez episodios, y solamente el episodio sexto, ‘Para todo lo demás, había los bolos’, eleva un poco su intrascendencia general.
Conclusión de 'Vicios ocultos (Temporada 2)'
En definitiva, la temporada 2 de Vicios ocultos vuelve a decepcionar al igual que lo hiciera su entrega anterior. Su retrato social supuestamente mordaz fracasa de nuevo al estar sustentado sobre una escritura plana, lineal, previsible, conservadora y superficial que a pesar de contar con un buen casting, no da más de sí.
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