La Sala 4 de los Teatros Luchana acoge Victoria viene a cenar, galardonada con el Premio del Público Godot 2025. Carmen Nieves adapta y dirige esta pieza que imagina un encuentro atemporal entre Clara Campoamor y Victoria Kent. Tiffani Guarch y Celia Medrano (con Ingrid Hernández como cover) protagonizan un montaje producido por Pisando Escenario que aborda uno de los hitos fundamentales de la democracia española: la conquista del sufragio femenino. La función se representa a las 20:15, con una duración de 75 minutos y recomendada para mayores de 16 años. Una propuesta que rinde homenaje a dos figuras esenciales en el aniversario número 93 de la aprobación del voto femenino en España.



Victoria viene a cenar

Crítica de 'Victoria viene a cenar'

Ficha Técnica

Título: Victoria viene a cenar
Título original: Victoria viene a cenar

Reparto:
Tiffani Guarch
Celia Medrano

Cover:
Ingrid Hernández

Duración: 75 min. aprox.
Dirección: Carmen Nieves
Dramaturgia: Olga Mínguez Pastor
Adaptación: Carmen Nieves
Iluminación: Teresa Carrillo y Raquel Moreno
Fotografía: Fátima Martín Pérez, Carmen Nieves
Diseño Gráfico: Berta Ballester y Berta Yein
Producción: Pisando Escenario

Tráiler de 'Victoria viene a cenar'

Sinopsis de 'Victoria viene a cenar'

Victoria viene a cenar nos presenta a Clara Campoamor, que ha invitado a Victoria Kent a cenar. Lo tiene todo preparado para este encuentro atemporal. Se trata de una noche decisiva, las dos intentarán defender sus posturas ante uno de los hitos más importantes de la historia española contemporánea: la lucha por conseguir el sufragio femenino. (TEATROS LUCHANA). 



Victoria viene a cenar
Foto de Pisando Escenario

La eterna manía de enfrentar a las mujeres

En la sala 4 de los Teatros Luchana no hay telón, así que la función comienza cuando el honorable ha ocupado sus asientos y se apagan las luces. La mismísima Clara Campoamor nos espera en su salón, con el asado en el horno y el vino descorchado. Aunque ni el asado ni el vino son para nosotras, o sí, según se mire, porque también nosotras somos invitadas a cenar. Por única escenografía una mesa, dos sillas y una mesa auxiliar donde descansan las dos botellas de vino de Navarra. Solo una al principio, aunque Clara tiene reservas suficientes para lo que prevé será una noche larga. Victoria viene a cenar a cenar nos regala una ficción verosímil, un encuentro que nunca se produjo pero que, a juzgar por la trayectoria de ambas mujeres, podría haberse producido tal y como imagina Olga Mínguez Pastor.

Victoria viene a cenar pone en escena una conversación entre dos mujeres comprometidas con sus ideales que, sin embargo, fueron denostadas por defender posturas diferentes ante uno de los acontecimientos más importantes del país: el derecho al voto femenino. Es curioso cómo trascendió este debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent y, sin embargo, no lo hicieron de la misma forma sus trabajos sociales, jurídicos, políticos y hasta artísticos. Dos mujeres todo terreno que tuvieron el privilegio de acceder a la vida política y servir de avanzadilla al resto de mujeres del país. Y no solo a las mujeres de izquierda, sino a todas las mujeres sea cual fuere su ideología política.

Algunas mujeres de ideología conservadora no dan importancia al hecho de que gracias a lo que hicieron las mujeres progresistas en el pasado, hoy todas disfrutamos de unos derechos que antes ni siquiera vislumbrábamos. Gracias al trabajo y el compromiso de mujeres como Victoria Kent y Clara Campoamor, entre otras muchas, hoy las mujeres somos ciudadanas de pleno derecho. Aunque, ciertamente, quede mucho por hacer.

Teatros Luchana
Foto de Pisando Escenario

¿Eres más feminista o más de izquierdas?

Tiffani Guarch y Celia Medrano interpretan, respectivamente, a Clara Campoamor y Victoria Kent sobre un escenario prácticamente desnudo. En estos casos, la interpretación no puede apoyarse en la escenografía ni el talento puede disimularse. Las dos actrices, con apenas caracterización, se meten en el cuerpo y la mente de dos mujeres que no conocieron y nos regalan momentos magistrales, haciéndonos partícipes de los estados de ánimo por los que los personajes transitan. La emoción se mezcla con la indignación y, en ocasiones, con el humor que, de vez en cuando, sale a caminar por la escena. Pero no es fácil tomarse con humor un asunto de tal trascendencia y por ello la comedia no destaca en el texto de Olga Míngez.

Un pequeño entreacto presentado por la propia Clara Campoamor (Tiffani) nos transporta al momento histórico del que la dramaturga se nutre para crear esta obra: Cámara Baja, 1 de octubre de 1931. Clara Campoamor, diputada por el Partido Radical de Madrid consigue llevar al peno una propuesta para incluir el voto femenino en la Constitución que estaba a punto de constituirse. Victoria Kent, diputada por el Partido Radical Socialista, fiel a los hombres de su partido, hizo un alegato a favor de aplazar el derecho al voto femenino. Para Victoria era el peor momento para plantear esa cuestión, pues el voto femenino podría hacer caer la República.  Para Clara era el mejor momento. Era el momento. Posiblemente sus egos condicionaron sus posturas irreconciliables, como suele ser habitual en la fragmentación de la izquierda, que, como podemos comprobar, no es nada nuevo.

Quizás por eso Victoria viene a cenar es una obra tan conmovedora, porque tenemos la oportunidad de volver a un momento histórico que no vivimos y a otro que se desprende de aquél y que surge de la necesidad de homenajear a sus protagonistas. Conocer nuestra historia es conocernos a nosotras mismas y allana el camino hacia un país más igualitario y amable.

Victoria viene a cenar
Foto de Pisando Escenario

Conclusión

Vivimos tiempos oscuros en los que parecen tambalearse los derechos más básicos ya conquistados, por eso es tan importante que textos como este se representen en los teatros. Para que las nuevas generaciones conozcan de dónde vienen, de dónde venimos y cómo muchas mujeres han puesto el cuerpo para que el resto vivamos mejor. Y, sobre todo, para que sepan todo lo que podemos perder. Ser partícipe de este momento histórico, aunque sea una simulación, no negaré que emociona. Sobre todo, si las interpretaciones son tan notables. Gracias por todo, amigas.

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CINEMAGAVIA
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Susana R. Sousa
Mitad persona mitad animal, quizás un pez (por lo de piscis) pero no sirena (muy aburrido). Experta en perder el tiempo. Lo que más me pone: los atlas de geografía. Lo que menos: las injusticias. Me fastidian las gotitas líquidas de colores que chorrean cuando comes fruta, pero me encantan las fresas.
victoria-viene-a-cenar-critica-teatroVivimos tiempos oscuros en los que parecen tambalearse los derechos más básicos ya conquistados, por eso es tan importante que textos como este se representen en los teatros. Para que las nuevas generaciones conozcan de dónde vienen, de dónde venimos y cómo muchas mujeres han puesto el cuerpo para que el resto vivamos mejor. Y, sobre todo, para que sepan todo lo que podemos perder. Ser partícipe de este momento histórico, aunque sea una simulación, no negaré que emociona. Sobre todo, si las interpretaciones son tan notables. Gracias por todo, amigas.

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