Daniel Benmayor vuelve al séptimo arte con su última película: Xtremo. En esta ocasión, cambia las salas de cine por las plataformas digitales, al ser una película distribuida por Netflix. Este film cuenta con Iván Ledesma en el guion, mediante una historia de Teo García y Genaro Rodríguez. Además, tiene un reparto de lujo, liderado por el propio García, Óscar Jaenada, Andrea Duro y Óscar Casas. Llego a la plataforma el pasado 4 de junio de 2021, convirtiéndose en una de las películas que más atención ha llamado de dicho mes.



Xtremo

Crítica de ‘Xtremo’

Ficha Técnica

Título: Xtremo
Título original: Xtremo

Reparto:
Teo García (Max)
Óscar Jaenada (Lucero)
Óscar Casas (Leo)
Andrea Duro (María)
Sergio Peris-Mencheta (Finito)

Año: 2021
Duración: 111 min
País: España
Dirección: Daniel Benmayor
Guion: Iván Ledesma
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Juan Miguel Azpiroz
Género: Acción
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Xtremo’

Sinopsis de ‘Xtremo’

Xtremo nos presenta a Max, que está listo para ejecutar su venganza dos años después de que su hermano, Lucero, traicionase a la familia, matando a su hijo y dejando a Max por muerto. Su plan, cuidadosamente diseñado, se adelanta cuando los hombres de Lucero matan sin piedad a la familia de Leo, el chico adolescente que había tomado como protegido. Sin nada que perder, Max se enfrenta uno a uno a los secuaces de Lucero hasta llegar finalmente a su verdadero objetivo. (NETFLIX).

Dónde se puede ver la película



Xtremo
Foto de Netflix

La violencia como estandarte

Iván Ledesma se estrena como guionista con Xtremo, película de acción que se convierte en uno de los primeros estrenos de junio de distribución propia de Netflix. En esta ocasión, el film tiene nacionalidad española y transporta al espectador a la ciudad condal. Desde el principio se observan unos diálogos que no quedan del todo fluidos, lo que ya anticipa lo que está por venir. Aun así, durante las primeras escenas todavía queda cierta curiosidad por ver cómo se desarrolla esta guerra de los bajos fondos, que trae aromas estadounidenses. No obstante, los presagios se cumplen, lo que indica que el guion flaquea en la falta de una profundidad real en sus personajes. A pesar de envolverlos en un trasfondo trágico y realmente emocional, el espectador podría no empatizar con lo que se ve en pantalla al manifestarse de una forma totalmente poco orgánica.

Además, no hay un equilibrio entre lo explícitamente físico y de acción, junto con una narración y desarrollo de las situaciones y sus personajes. También sería importante subrayar un maniqueísmo que hace que este film termine por apostar por un cliché constante. Realmente, es una oportunidad que podría haberse aprovechado de una manera más fructífera, ya que este tipo de producciones no suelen verse tanto en la industria española. La idea en sí recuerda a otros films, como la saga “John Wick”, hasta vertientes de “Karate Kid”, lo que lleva a una falta de frescura. Pese a ello, vivir de referencias podría haber sido un vehículo expresivo para obtener un resultado completamente único, pero no ha sido así. En resumen, el conglomerado no logra alcanzar sus objetivos ni como historia para emocionar, ni como entretenimiento de pura catarsis energética.

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Foto de Netflix

La realeza del barrio

No son pocos los nombres reconocibles del panorama artístico español en la cinta. En primer lugar, Teo García, también cabeza pensante de Xtremo, se mete en la piel de Máximo, el principal protagonista de la cinta. Es innegable que el intérprete otorga un trabajo artístico lleno de fuerza y con una personalidad arrolladora. Por lo cual, su atribución al largometraje es muy positivo, siendo el perfecto héroe atormentado que se espera de un film de este tipo. A nivel físico se encuentra absolutamente entregado a la escena, realizando algunas de las secuencias más trepidantes, expresivamente, del film. No sucede lo mismo con Óscar Casas, el joven del clan Casas no puede sacar más de lo que le permite el guion, por lo que su interpretación se presenta como un déjà vu artístico. En consecuencia, no se siente que haga nada genuino ante la pantalla, lo que deja un sabor agridulce.

Andrea Duro vuelve a demostrar que le es complicado ir más allá de un perfil que muestra constantemente al espectador. Pese a su intención de madurar en escena, todavía le falta romper con las reticencias que se presentan en su forma de proceder. Se esconde en un carácter fuerte, donde se echa en falta una mayor sensibilidad y más matices que elevarían su trabajo en cámara. Por otro lado, Óscar Jaenada llega a la escena como el antagonista por excelencia de la película. Lógicamente, a Jaenada se le ha visto en papeles de villano, por lo que no es una novedad verle en dicha tesitura nuevamente. Por suerte, el catalán sabe darle un toque personal a cada uno de los personajes que interpreta. Por lo tanto, aunque desde el libreto es un estereotipo de manual, su actuación es atractiva. Para terminar, Sergio Peris-Mencheta impresiona.

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Golpes, muertes y viceversa

Desde aquel “Paintball” de 2009, Daniel Benmayor ha desarrollado su trayectoria como realizador en el género de acción. Después de más de 10 años, el director se pone al mando de Xtremo, por lo que se puede prever que su trabajo va a seguir motivado por la acción, el nervio y la violencia. Además, cabe recalcar que ha sabido sacar partido a la producción, en la que se encuentra Netflix, al regalar al espectador una sucesión de secuencias llenas de movimiento, thriller y pura sangre. No se puede negar que, técnicamente, son impolutas, lo que demuestra el gran nivel del equipo que se encuentra detrás. Asimismo, la coreografía de las propias peleas y asesinatos que se producen, visualmente, son magnéticas. Pero, a pesar de ello, no obtienen una conexión directa, lo que provoca que dé la sensación de ser un repositorio de escenas de acción sin una justificación detrás real.

Ese es el principal problema también de la acción utilizada, que la motivación expresiva y artística tampoco se halla. En consecuencia, las grandes dosis de derramamiento de sangre y muerte no incomodan en un buen sentido al espectador, sino más hacia un territorio de cansancio y de no comprender qué sentido tiene en la película. De esta forma, acaba sepultando las posibilidades que pudiera tener como entretenimiento puro, ya que llega, el público, a su clímax exhausto. La razón de este cansancio es que al espectador ya nada le impacta, dado que su nivel de sorpresa, o de violencia, ha sido agotado desde las primeras secuencias. Por tanto, se demuestra que dar brutalidad gratuita no es una buena estrategia, si no está bien ejecutada. Ideas claras, conceptos definidos, pero se pierde a la hora de llevarlos a cabo.

Xtremo
Foto de Netflix

Conclusión

Xtremo tiene buenas intenciones y bebe de varios géneros, dentro de la propia acción. El guion flaquea al presentar una historia llena de violencia sin justificar y sin consistencia. Lo mismo sucede con la ejecución técnica del film, que es una montaña rusa de nervio y poderío, pero se pierde al no tener una cohesión artística y expresiva reales. En consecuencia, se convierte en una marabunta de sangre gratuita, que acaba por dejar exhausto al espectador y tira la toalla al ver que el resultado global no es satisfactorio. A nivel interpretativo, hay que aplaudir la gran labor de Teo García, Óscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta, que se entregan al máximo. Un intento fallido de ser una aventura cinematográfica de alta tensión, que termina por ser un aparatoso experimento disperso de acción.

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