El espía que surgió del frío es la adaptación homónima de la novela de John le Carré. Estrenada en 1965, dos años después de la publicación de la novela, fue dirigida por Martin Ritt (El largo y cálido verano, Hud) e interpretada por Richard Burton (La noche de la iguana, Cleopatra), Claire Boom (Candilejas, La mansión encantada) y Oskar Werner (Farhenheit 451, Jules y Jim).

La novela fue todo un hito en la literatura de espionaje, mostrando una versión en absoluto idealizada de los servicios secretos británicos. La película, por su parte, obtuvo un amplio reconocimiento, siendo nominada para dos Oscar: a mejor actor y dirección artística.

Ambas vertientes, la literaria y la cinematográfica, dieron lugar a dos estupendas creaciones, siendo un ejercicio francamente interesante compararlas.



Crítica de ‘El espía que surgió del frío’

Película. El espía que surgió del frío

El espía que surgió del frío

Ficha Técnica

Título: El espía que surgió del frío
Título original: The Spy Who Came In from the Cold

Reparto:
Richard Burton (Alec Leamas)
Oskar Werner (Fiedler)
Claire Bloom (Nancy Nan´ Perry)
Sam Wanamaker (Peters)
George Voskovec (Comrade Karden)

Año: 1965
Duración: 107 min.
País: Reino Unido
Director: Martin Ritt
Guion: Paul Dehn, Guy Trosper.
Fotografía: Oswald Morris 
Música: Sol Kaplan
Género: Intriga. Romance | Guerra fría
Distribuidor: Paramount Pictures

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Tráiler de ‘El espía que surgió del frío’

Sinopsis 

A pesar de que sus últimas misiones son bastante irrelevantes, el agente secreto británico Alec Leamas no desea abandonar la clandestinidad para ocupar un despacho oficial. Su nueva misión en la Alemania Oriental parece más interesante: consiste en hacerse pasar por un desertor y para que su deserción resulte verosímil se las ingenia para desacreditarse y desacreditar a sus jefes hasta conseguir que lo expulsen de la agencia de inteligencia británica.

De este modo no le resulta difícil entrar en los círculos de espionaje comunistas. Sin embargo, el agente acaba descubriendo que su misión es una simple tapadera y él un instrumento al servicio de un complot secreto. (FILMAFFINITY)

Premios 

  • Premios BAFTA: Mejor Película, Actor, Fotografía B/N, Dir. artística B/N británicos
  • 2 nominaciones al Oscar: Actor (Burton), Dirección artística B/N
  • Globo de Oro: Mejor secundario (Oskar Werner)
  • Premios David di Donatello: Mejor actor extranjero (Richard Burton)
  • National Board of Review: Top 10 mejores películas
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guion drama

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El espía que surgió del frio [Blu-ray]
  • Richard Burton, Claire Bloom, Oskar Werner (Actors)
  • Martin Ritt (Director)
  • Audience Rating: Pendiente de calificación por edades

Novela. El espía que surgió del frío

El espía que surgió del frío

  • Editorial ‏ : ‎ Planeta (22 enero 2019)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 304 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8408201956
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8408201953
  • Peso del producto ‏ : ‎ 200 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 12.5 x 1.6 x 19 cm

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The Spy Who Came In from the Cold
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La época del Muro

El espía que surgió del frío tiene su génesis narrativa, tanto en el libro como en la novela, en un recién estrenado Muro de Berlín. Alec Leamas (Richard Burton) trabaja en Alemania para los servicios secretos británicos, donde dirige una red de espionaje. Una noche espera a uno de sus hombres, infiltrado en el Presídium de la RDA, que ha de cruzar hasta la Alemania Federal, pero que es abatido a tiros antes de poder conseguirlo. Tras este varapalo Leamas regresa a Londres, donde espera que le reasignen a un insignificante papel burocrático. Para lo cual tendrá que hablar con su jefe, y uno de los pilares del espionaje británico, Control (Cyril Cusack).

Sea como fuere tanto Martin Ritt como John le Carré, conforman un inicio tenso, oscuro, y en virtud del ambiente utilizado, bastante decadente. Es un primer aviso de que El espía que surgió del frío con fervor de todo el glamour del cine de espionaje más o menos estándar de la época, representado por todo un icono como James Bond. Tras un inicio ominoso, los siguientes minutos, de hecho, flirtean con el drama más que otra cosa. Leamas cae en una espiral de autodestrucción confirmada por el abuso de alcohol, una actitud marcadamente misántropa y desagradable. Ya no se dedica al espionaje, después de sentirse traicionado por sus superiores.

Leamas va desfilando por una serie de trabajos que resultan ser efímeros por su insoportable carácter. En uno de ellos, en una biblioteca, conoce a Nancy (Calire Boom) que parece ser la única persona, de un modo tan espontáneo como inexplicable, que acaba sintiendo cierto afecto por Leamas. Poco a poco de una forma progresiva veremos que Leamas no está tan lejos de las actividades de espionaje, tal como podíamos suponer. De alguno modo, comienza el juego.

El espía que surgió del frío
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Un reflejo fiel

En general podemos decir que la adaptación cinematográfica de El espía que surgió del frío es fidelísima y ajustada en extremo a la letra. Los guionista, Paul Dehn y Guy Trosper, extraen todas las situaciones de la novela, siguiendo un astuto patrón que depura los elementos menos cinematográficos para ir al hueso narrativo. Ambas comparten ciertos aspectos esenciales, sin perjuicio de las características privativas del cine y la literatura. La película de Martin Ritt emplea un blanco y negro denso, particularmente en las escenas correspondientes a la República Democrática Alemana, donde puede recordarnos a El tercer hombre. Para el resto de situaciones usa una puesta en escena melancólica, de un gris casi existencial, donde casi siempre (literalmente) está lloviendo.

John le Carré, por su parte, también de una forma sencilla y clara, practica una prosa directa y algo áspera. Refleja sin afectación la situación de derrota personal de Alec Leamas, pero reserva un punto de observación e ironía británica que la película también consigue mediante las cínicas réplicas de Richard Burton. Naturalmente también hay un componente de intriga de espías que vuelve a aflorar convertido en una maraña de subterfugios, dobles intenciones y no pocos juegos de traiciones.

El espía que surgió del frío
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El espionaje de ‘El hombre que surgió del frío’

La intriga que propone El espía que surgió del frío se basa en la trama enrevesada, en la atención que hemos prestar a los dobles juegos, y en el thriller de toda la vida. No se basa particularmente en la acción. De hecho apenas hay nada de ella. La historia se construye más en base a la tensión. Y también en una visión reflexiva, casi filosófica, del significado de ser espía. Y tal profesión no sale muy bien parada. John le Carré no tiene cortapisas a la hora de quitar todo tipo de romanticismo a los espías. En uno de los momentos más elocuentes de la película, Richard Burton dispara un monólogo demoledor contra la profesión que profesa.

Una idea atrevida que también comparten tanto novela como película, es la equiparación moral de los servicios secretos de ambos lados del Telón de Acero. Por su puesto se nos muestra a la RDA de una forma depauperada, asfixiante y ensimismada, pero a la hora de la verdad los servicios secretos occidentales cometen los mismos ultrajes, engaños e inmoralidades. El triunfo de la realpolitik por encima de las normas morales.

Dos de los principales adversarios que Leamas se encontrará en la Alemania Oriental son Fiedler (Oskar Werner) y Mundt (Peter van Eyck), pero aún así hay matices. El primero muestra un talante más abierto, dialéctico, capaz de conectar con Leamas eventualmente. Mundt, sin embargo tiene una frialdad acerada, muchas sombras y dobleces. Ambos trabajan para la RDA, pero ambos son bastante distintos. Mundt ya aparecía en una novela anterior de le Carré, Llamada para el muerto, así que los que la hayan leído comprenderán más al personaje. En El espía que surgió del frío, aparece como secundario uno de los personaje señeros de John le Carré: George Smiley, protagonista de futuras novelas.

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Actuaciones y personajes de ‘El espía que surgió del frío’

El protagonista absoluto de El espía que surgió del frío es Alec Leamas. Otros de los aciertos de la película es haber contando con un reparto adecuado e irreprochable. Richard Burton, que de paso nos ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera, concuerda a la perfección con el Leamas que tenemos en mente cuando leemos la novela. Su caracterización psicológica como un desagradable misántropo en forma de decadente espía da absolutamente en el blanco. Por su puesto, su personaje es más complejo de lo que en principio parece.

Oskar Werner, aporta otra actuación realmente meritoria en el papel de Fiedler. No es un santo, pero tampoco es realmente la encarnación del mal en la tierra que suelen presentar otras películas a la hora de dibujar un agente comunista. Se trata de un hombre inteligente, sensato, que incluso establece una corriente de simpatía con Leamas. También cabría mencionar a Claire Boom como el único anclaje sentimental que tiene Leamas. Es también el personaje más idealista e ingenuo de El espía que surgió del frío, y por ello la más propensa al desengaño.

Las películas y novelas de espías fueron realmente populares en los años 60. Sin duda alguna James Bond es el paradigma de este éxito. El personaje de Ian Fleming era un bon vivant, que salvaba al mundo mientras se quedaba con la chica y se trasegaba no sé cuantos Martinis agitados, no mezclados. Michael Caine se encargó de dar a Harry Palmer, otro espía que dejó otro puñado de buenas películas. En versión yanqui James Coburn encarnó a Derek Flint, cuyos argumentos eran bastante delirantes. Los espías de John le Carré, siempre fueron más melancólicos, menos sexys, subsistían en un mundo gris, pero más real. Surgiendo del frío. De algún modo ahí está su encanto.

El espía que surgió del frío
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Conclusiones de ‘El espía que surgió del frío’

La novela de John le Carré sigue transmitiendo el aroma peculiar de la Guerra Fría en su vertiente más verosímil y reflexiva. Lo cual no significa que El espía que surgió del frío, y otras obras, no tire de argumentos alambicados, giros de guion y otras sorpresas. La adaptación cinematográfica de Martin Ritt es precisa y atinada, y capta admirablemente la esencia de la novela, creando una historia de espías un tanto atípica para aquel momento.

Es además el reflejo de una época oscura, donde el Muro de Berlín ejercía una sombra demasiado alargada. Tanto la novela como la película siguen dando fe notarial de ello, sin renunciar a la intriga ni a las tramas bien llevadas.

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