Gracias, equipo es una comedia negra española dirigida por Diego Núñez Irigoyen (La vida breve) que utiliza el mundo laboral como escenario para construir una sátira sobre la competitividad, el miedo al despido y las relaciones de poder dentro de una empresa. La película parte de una situación aparentemente inocente —un retiro de team building— para convertirla progresivamente en una lucha por la supervivencia profesional. Una comedia negra sobre oficinas en decadencia, directivas sin escrúpulos y trabajadores que ya no están para perder el tiempo en las moderneces de los teambuildings. Se puede ver desde el 11 de septiembre de 2026 en Netflix.



Gracias, equipo equipo

Crítica de 'Gracias, equipo'

Ficha Técnica

Título: Gracias, equipo
Título original: Gracias, equipo

Reparto:
Alexandra Jiménez (Olga)
Maribel Verdú (Pepa)
Pedro Casablanc (Domingo)
Raúl Tejón (Marco)
Blanca Martínez (Laura)
Victor Rebull
Pepe Viyuela
Saturnino García
Dailyn Valdivieso (Tati)
Ismael Fritschi (Parrondo)
Clara de Ramon (Natalia)
Núria Deulofeu (Clara)
Anna Gras (Claudia)
Babeth Ripoll (Clarissa)

Año: 2026
Duración: 93 min.
País: España
Director: Diego Núñez Irigoyen
Guion: Cristóbal Garrido, Adolfo Valor
Fotografía: María Codina
Música: Arnau Bataller
Género: Comedia negra
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Gracias, equipo'

Sinopsis

Gracias, equipo cuenta la historia de la empresa Tío Mochales, que fue, hace años, la reina indiscutible del queso español. Hoy es una empresa algo oxidada, que intenta mantener el tipo. Su última gran idea: organizar un team building rural en el pueblo donde la empresa se fundó. Pero lo que debía ser un retiro para reconectar con ‘los valores de siempre’, se convierte en una encerrona cuando descubren que se vienen despidos, y muchos. Lo que prometía ser una escapada motivacional, se convierte en una batalla campal de peloteo, traiciones y filtraciones.

Dónde se puede ver la película en streaming



Un retiro que nadie pide 

La premisa tiene gracia porque conoce perfectamente el lenguaje ridículo de la empresa moderna. Esa obsesión por convertir cualquier problema laboral en una oportunidad para conectar, crecer juntos y recuperar unos supuestos valores corporativos mientras probablemente están preparando una lista de despidos es terreno abonado para la comedia negra.

El problema es que Gracias, equipo no parece tener demasiadas ganas de llevar esa idea hasta sus últimas consecuencias. Tiene buenos ingredientes, pero acaba cocinándolos de una manera bastante previsible. La situación de partida promete una sátira laboral bastante salvaje y acaba convirtiéndose en una comedia de traiciones, secretos y pequeñas miserias personales que hemos visto muchas veces.

Alexandra Jiménez

Mala ejecución

Diego Núñez Irigoyen dirige con corrección, pero también con una cierta falta de riesgo. Gracias, equipo sabe que tiene una situación potencialmente divertida entre manos y coloca a los personajes en el escenario adecuado para que empiecen a saltar las chispas, pero pocas veces consigue que esas chispas se conviertan en un incendio.

La comedia negra necesita cierta mala leche y, sobre todo, necesita estar dispuesta a incomodar a alguien. Parece demasiado preocupada por caer bien. Se ríe de los jefes, de los empleados, de los pelotas, de los traidores y de las dinámicas corporativas, pero rara vez dispara de verdad contra ninguno.

Maribel Verdú

Personajes que conocemos 

El reparto cumple, aunque el principal problema vuelve a estar en los personajes. El guion presenta una colección de perfiles reconocibles dentro de cualquier empresa: el trabajador que intenta conservar su puesto, el que ve venir el desastre, el pelota que quiere caer bien a los superiores, el que habla como si estuviera dando una charla y aquellos compañeros que, en cuanto huelen peligro, empiezan a mirar por sí mismos.

Las interpretaciones sostienen bien el conjunto, pero no hay ninguna especialmente memorable. Y eso es una lástima, porque una comedia coral necesita personajes capaces de quedarse en la cabeza del espectador incluso cuando el guion no está especialmente inspirado.

Gracias, equipo película

Le falta algo

Técnicamente, Gracias, equipo es una producción funcional. La fotografía y la puesta en escena cumplen y el entorno rural proporciona un contraste interesante con el lenguaje corporativo que domina buena parte de la historia.

No encuentro una propuesta estética especialmente reconocible ni una puesta en escena que consiga potenciar la comedia. Todo está al servicio de la narración de una manera bastante convencional. Y quizá ese sea uno de los problemas generales de la película, incluso cuando tiene una buena idea, la ejecuta de la forma más segura posible.

Gracias, equipo película

Conclusión de 'Gracias, equipo'

Se deja ver, tiene alguna situación conseguida y parte de un concepto con posibilidades, pero termina resultando demasiado convencional. En una historia sobre una empresa al borde del abismo, esperaba que alguien perdiera mucho más los papeles.

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