La ahorcada, thriller de terror dirigido por Miguel Ángel Lamata y protagonizado por Amaia Salamanca, Eduardo Noriega, Cosette Silguero y Norma Ruiz, se adentra en un territorio donde lo macabro y lo irónico conviven en un delicado equilibrio. La ahorcada despliega un universo propio, a medio camino entre el humor negro y la fábula oscura, en el que la muerte deja de ser un final para convertirse en un punto de partida narrativo. Lejos de cualquier solemnidad, Lamata apuesta por una mirada que juega con lo incómodo y lo absurdo, construyendo un relato que oscila entre la carcajada y el desasosiego. Estreno el 22 de abril de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'La ahorcada'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La ahorcada
Título original: La ahorcada
Reparto:
Amaia Salamanca (Rosa Martín)
Eduardo Noriega (Fran)
Cosette Silguero (Patti)
Norma Ruiz (Ana)
Anastasia Fauteck (Janis)
Veki Velilla (Psicóloga)
Cristina Gallego (Begoña)
Emilio Buale (Exorcista)
Raúl Sanz (Blasco)
Carlota Callén (Sofía)
Año: 2026
Duración: 91 min.
País: España
Director: Miguel Ángel Lamata
Guion: Mayte Navales
Fotografía: Teo Delgado
Música: Fernando Velázquez
Género: Terror. Thriller
Distribuidor: Filmax
Tráiler de 'La ahorcada'
Sinopsis
Una cantautora se suicida en el jardín de su amante después de ser abandonada por este. Pero su fantasma se queda en la mansión. Sus ansias de venganza desencadenarán una espiral de locura, horror y muerte que convertirá la vida de la familia en un infierno. Solo la pequeña Patti, médium espiritista, entenderá la naturaleza del Mal al que se enfrenta… (Filmax)
Dónde se puede ver la película en streaming
Una película sin rumbo
La ahorcada parte de una premisa que, en manos adecuadas, podría haber dado bastante juego, hay ingredientes potentes, venganza, culpa, deseo tóxico, lo sobrenatural como ajuste de cuentas, pero la película no sabe qué hacer con ellos. Lo que podría haber sido un relato perverso o una sátira cruel termina convertido en una sucesión de escenas desordenadas donde no queda claro si pretende dar miedo o simplemente provocar.
El conflicto principal se repite sin evolucionar demasiado, el fantasma aparece, molesta, altera la casa, vuelve a aparecer y así durante buena parte del metraje. La historia avanza a trompicones, más por acumulación que por verdadera progresión dramática.
Gamberrada y desconcierto
Miguel Ángel Lamata siempre ha mostrado gusto por el exceso, por el tono irreverente y cierta voluntad de no tomarse demasiado en serio, eso puede ser una virtud, aquí se convierte en lastre. La ahorcada parece incapaz de decidir su identidad, coquetea con el terror doméstico, con el esperpento y con la crítica social, pero no termina de construir ninguna de esas vías con consistencia. Hay momentos donde parece buscar la incorrección pero se quedan en brocha gorda, otros donde intenta inquietar, sin atmósfera suficiente, más que mezclar géneros, los deja chocarse entre sí.
Personajes mal escritos
Fran, interpretado por Eduardo Noriega, está concebido como un tipo despreciable, narcisista y mezquino. Eso no sería problema si La ahorcada encontrara matices o inteligencia en su caída, pero el personaje es tan plano que cuesta interesarse por él, incluso para desearle castigo.
Rosa, interpretada por Amaia Salamanca, ya convertida en mito vengativo, tiene una presencia potencialmente poderosa, sin embargo, acaba reducida a mecanismo narrativo, aparece cuando toca y desaparece cuando conviene. El reparto se mueve dentro de un material muy ingrato, no hay mucho que interpretar cuando casi todo está planteado desde el trazo grueso.
Sustos débiles
La ahorcada tampoco encuentra una forma visual sólida que la rescate. La casa debería ser un personaje más, espacio de lujo convertido en cárcel moral, pero se aprovecha poco, no genera verdadera claustrofobia ni atmósfera malsana constante.
Los efectos y apariciones sobrenaturales cumplen a ratos y chirrían en otros, nada especialmente memorable. El ritmo es problemático, alterna escenas aceleradas con tramos donde parece no pasar nada nuevo, la repetición desgasta y el suspense nunca termina de consolidarse.
Conclusión de 'La ahorcada'
La ahorcada tenía una idea con potencial, convertir el regreso espectral de una mujer cosificada en ajuste de cuentas feroz, pero la ejecución la reduce a una propuesta torpe, indecisa y sorprendentemente inocua. No asusta, no divierte con consistencia y tampoco tiene la mala leche que pedía una historia así, todo se queda a medio camino.
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





