La casa de papel es uno de los fenómenos televisivos con más influencia, desde su estreno original en Atresmedia. Creada por Álex Pina, que tras estudiar cine en la Escuela de Artes TAI, ha consolidado su carrera como realizador por su trayectoria profesional, fundando su propia productora: Vancouver Media. Además, como dato curioso, La casa de papel supuso su primer proyecto después de finalizar su etapa en Globomedia. Asimismo, ha sido la cabeza creadora de éxitos como “Vis a vis”, y en este 2021 estrenó “Sky Rojo”.

Otros de sus trabajos en televisión, son las icónicas “Los Serrano” y “Los hombres de Paco”, dos de las ficciones más queridas por el gran público. Con el inminente estreno de la quinta parte, volumen 1, de La casa de papel, hacemos un repaso por sus cuatro entregas previas. Y, ¿para ti? ¿Cuál fue tu preferida?



La casa de papel

Crítica de ‘La casa de papel’

Ficha Técnica

Título: La casa de papel
Título original: La casa de papel

Reparto:
Úrsula Corberó (Tokio)
Álvaro Morte (El Profesor)
Itziar Ituño (Raquel Murillo)
Jaime Lorente (Denver)
Alba Flores (Nairobi)

Año: 2017-Actualidad
Duración: 50 min por capítulo apróx.
País: España
Creador: Álex Pina
Guion: Álex Pina, Emilio Díez, Luis Moya, Almudena Ramírez Pantanella y Javier Gómez Santander
Fotografía: Migue Amoedo, David Azcano y Sergi Bartrolí
Música: Iván Martínez Lacámara y Manel Santisteban
Género: Thriller
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La casa de papel: Parte 5 (Vol 1)’

Sinopsis de ‘La casa de papel’

La casa de papel nos presenta a ocho atracadores que toman rehenes en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre española. Desde el encierro, su líder manipula a la policía para llevar a cabo un ambicioso plan. (NETFLIX).

Dónde ver la serie



La casa de papel
Foto de Netflix

Primera parte: El nacimiento de la banda

La primera parte de La casa de papel supuso el comienzo de lo que marcaría el fenómeno televisivo que todavía es hoy en día. La frescura y la intriga de estos Robin Hoods modernos, provocó pronto la curiosidad de los espectadores. Además, Álex Pina apostaba por un tono de suspense, acompañado de una historia en la que se mezclaban acción, comedia, e incluso romance, pero sin perder el hilo conductor que une a todos ellos. También sería importante destacar la relación que se establece entre el Profesor y Raquel Murillo, una de las líneas narrativas más interesantes de la serie. Lo mismo sucede con los personajes que conforman la banda, los cuáles van desarrollándose lo suficiente como para obtener la fidelidad de los espectadores. Aun así, todavía se sumerge la narrativa en ciertos clichés del género, uniéndose a un tratamiento de los personajes femeninos todavía en construcción.

No obstante, hay que entender el éxito de la serie en un contexto en el que todavía las series nacionales estaban empezando a despegar en un tipo de producción más arriesgada y de mayor desembolso. Por tanto, en esta primera parte, ya se aprecia un tratamiento de la imagen más interesante, emulando a ese carácter cinematográfico y a una estética atractiva. Asimismo, se une un montaje y una composición de la dirección artística de alto nivel. Únicamente, a causa de la duración habitual en las ficciones de televisión convencional, a veces se extiende en exceso. Incluso, hay partes en las que da la sensación de dar voz a tramas que realmente no son necesarias. Por último, hay que aplaudir el trabajo interpretativo, en especial,  de unos magníficos Pedro Alonso, Álvaro Morte, Alba Flores e Itziar Ituño, acompañados de unos notables Úrsula Corberó y Jaime Lorente.

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Foto de Netflix

Segunda parte: A contrarreloj

El final de la primera parte posicionaba la balanza más hacia los “villanos”, dejando a la banda del Profesor entre la espada y la pared. La segunda parte de La casa de papel comienza en dicho punto. En esta ocasión, se llena todavía de más adrenalina, al plantearse los primeros conflictos y las primeras pérdidas que provocan emoción en los espectadores. No se puede negar que este colofón al que fue, en su momento, el final de la serie, estuvo mucho mejor realizado y elevó el nivel que ya daba la primera. De esta forma, supieron darle un giro a los acontecimientos y no quedarse estancados en la fragancia heroica de la primera parte. Se podía ver la confusión, la incertidumbre, además de profundizar más en las relaciones personales de sus personajes y una despedida a la altura.

La ficción se expandía narrativamente, a pesar de conservar los mismos espacios de la primera temporada. Aun así, el movimiento y el dinamismo que se presenciaban en cada episodio hacían que la construcción visual y estética ganaran más relevancia que en la anterior temporada. Sin embargo, había algún que otro flashback que funcionaba de forma visual, pero chirriaba en el sentido de la historia. A pesar de ello, compensaba con las secuencias en las que se convertía en un auténtico maremoto de sensaciones, un parque de atracciones para los fans del género de acción. En esta parte, interpretativamente, brillan delante de cámara Paco Tous, con una de las escenas más emotivas y una Esther Acebo que culmina con su transformación. También hay que mencionar a Miguel Herrán, Fernando Soto y Enrique Arce.

La casa de papel
Foto de Netflix

Tercera parte: Un regreso complicado

Con la llegada de Netflix a La casa de papel, la plataforma resucitó la ficción con una tercera parte, en la cual la banda vuelve a envainarse los monos rojos para ponerse manos a la obra. Una de sus principales dificultades fue explicar el motivo por el que debían reunirse, tras el anterior final en el que quedaba prácticamente todo bien hilvanado. Por desgracia, este resurgir comenzó con una explicación que no tenía la suficiente consistencia para considerarse un regreso apoteósico, sino más bien oportunista. Una vez pasado el mal trago de tener que dar la explicación de la continuidad de la serie, se disfruta ver cómo se va fraguando el nuevo plan del Profesor. Gracias a no tener ya que explicar el bagaje de cada personaje, se puede ir profundizando a fuego lento en cada uno de ellos, y otorgar cierta introspección en el pasado del Profesor.

Aceptando las licencias creativas y algunas tramas que parecen sacadas de la manga, es placentero todo ese conglomerado de pura energía estética y visual. También se valora que haya esa sensación de ir a contrarreloj, dándole aire fresco a la serie. El final de esta tercera parte es uno de los más dolorosos de la banda, que sigue ese carácter catastrófico que también hubo en la primera parte. Así dejan el gusanillo de saber cómo es el desenlace de este plan, que parece que se lleva la vida de dos de los personajes más importantes de la serie. Para terminar este repaso, quién se lleva el gato al agua, esta vez, es Najwa Nimri y su incorporación a la serie. Tanto su personaje como su trabajo interpretativo están excelentes, un auténtico animal ante la cámara. Es la pieza que necesitaba la ficción para elevar el nivel.

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Foto de Netflix

Cuarta temporada: El fuelle perdido

Con el corazón en vilo por saber el destino de dos de los personajes más importantes de La casa de papel, la parte cuatro se convierte en importante por dicha razón. Sin embargo, una vez se desvela qué ha pasado con esos dos personajes, la serie empieza a mostrar signos de agotamiento narrativo. A diferencia de las otras tres partes que han acompañado a la serie durante estos años, parece que las ideas no funcionan con la misma intensidad que antes. A pesar de que siempre ha tenido algunas licencias y tramas menos sólidas, aquí tampoco lo compensa la forma de desempeñar la acción, ya que da la sensación de estar viviendo algo que ya se ha visto previamente. En consecuencia, el desgaste hace que las bases de esta ficción española flaqueen y obtenga un resultado irregular.

Aun así, hay algunas piezas que sí logran abatir ese cansancio narrativo y son, por ejemplo, el arco de Antoñanzas, interpretado magníficamente por Antonio Romero, el cual afianza su importancia dentro del equipo, como uno de los personajes más entrañables de la ficción. También se aprecia el contraste que se hace con Alicia Rubio, la cual vuelve a ser una de las mejores partes de la serie. Najwa Nimri se consolida como una villana excelente. De igual manera, Rodrigo de la Serna y Hovik Keuchkerian acaban de fortalecer sus personajes con unos trabajos exquisitos. Para terminar, esta parte viene marcada por la pérdida de uno de los componentes imprescindibles de la serie. Por tanto, no deja indiferente al público. ¿La justificación y el tratamiento del personaje hasta llegar ahí? Eso ya es otro debate.

Ahora llega la quinta parte de La casa de papel, volumen 1, el 3 de septiembre. ¿Qué esperáis de esta nueva entrega?

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