Hace ya más de 40 años, se estrenó una de esas películas que ha trascendido a lo largo del tiempo. Como muchas otras, contenía material explícito, y sobre todo, mensajes que la condujeron a la censura en muchos países. La Posesión (Possession) del maestro polaco Andrzej Zulawski (Sobre el globo de plata, 1988), se estrenaba en 1981, para acabar convirtiéndose en una verdadera película de culto, protagonizada por la fantástica Isabelle Adjani y Sam Neill.



La Posesión (Possession) 1981

Crítica de 'La Posesión (Possession)'

Ficha Técnica

Título: La posesión
Título original: Possession

Reparto:
Isabelle Adjani (Anna)
Sam Neill (Mark)
Margit Carstensen (Margit Gluckmeister)
Carl Duering (Detective)
Heinz Bennent (Heinrich)
Johanna Hofer (La madre de Enrique)
Gerd Neubert (Borracho del metro)
Shaun Lawton (Zimmermann)
Thomas Frey (Acólito de Pink Sock)
Ilse Bahrs
Leslie Malton (Sara)
Michael Hogben (Bob)

Año: 1981
Duración: 127 min.
País: Francia
Director: Andrzej Zulawski
Guion: Andrzej Zulawski, Frederic Tuten
Fotografía: Bruno Nuytten
Música: Andrzej Korzynski
Género: Terror. Sobrenatural
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'La Posesión (Possession)'

Sinopsis

Cuando Marc regresa de viaje, encuentra cambiada a su esposa Anna. Muy nerviosa y perturbada, ésta lo abandona y acaba confesándole que tiene una aventura. Marc cae en una profunda depresión que lo lleva al borde de la locura. Para seguir a Anna, Marc contrata a un detective privado que será asesinado en condiciones brutales. La verdad sobre la aventura secreta de Anna se revelará monstruosa... (Filmin)

Dónde se puede ver la película en streaming



Cómo exponer un momento en el tiempo

La Posesión es una película ambientada en Berlín, justo antes de la caída del muro. Este momento en el tiempo es algo que nos deja muy claro desde un principio nuestro director Zulawski. Un paisaje muy azul y frío, como fue ese justo momento de la historia de Alemania, y en general, del resto del mundo. Estos paralelismos entre el hilo de la historia, en el que una mujer y un hombre comienzan a separarse, se pueden comenzar a relacionar con esa misma connotación política de la época, en la que tenemos dos lados de Berlín completamente diferenciados.

Y es que, en realidad, la dualidad es el verdadero tema de La Posesión. La dualidad de nuestra protagonista, encarnada a cuerpo y alma por Isabelle Adjani, lo mejor de la película. Adjani llega incluso a ponerse en la piel de dos personajes diferentes, completamente marcados en la película. La dualidad de nuestro otro protagonista, Sam Neill, queda marcada también en sus comportamientos cambiantes alrededor de toda la película. Incluso se pueden ver dualidades entre diferentes personajes, que retratan las diferentes relaciones y como afectan en el personaje protagonista de Adjani.

La Posesión llega a jugar hasta con la dualidad de los espacios. Podemos llegar a diferenciar de buena manera los apartamentos del personaje de Neill con el de Adjani, haciéndonos ver prácticamente dos películas distintas en cada momento. Un apartamento repulsivo y vacío, con uno prácticamente lleno y con energía, concluyendo el símil con Berlín Oriental y Occidental.

La posesión (1981) película

La perfección del doppelgänger

Uno de los temas con los que concluye La Posesión es alcanzando la perfección. En mi opinión, alcanza la perfección como obra audiovisual. Pero además, alcanza la perfección en tema y personajes. La evolución del amante del personaje de Anna finaliza, una vez que se topa de nuevo con el tema de la dualidad. Hemos podido alcanzar a ver cómo los personajes de Sam Neill y Isabelle Adjani “consiguen” sus doppelgänger en la misma película. Pero… ¿Qué personaje no lo consigue, y, por tanto, sobra en este momento de la película? El hijo de la pareja.

Para mí, un gran ejemplo de cómo concluir con todos los temas y las tramas de la película de muy buena mano. Uno de los mejores finales que he podido ver en cuanto a la narrativa y el guion de una película, que además, no lo tenía sencillo, por su complejidad. El maestro Andrzej Zulawski hace en La Posesión un fantástico trabajo.

Y por supuesto, no deja de tocar un último tema con una gran importancia: Dios y la religión. Quitando la famosa parte del metro, que invito a que cada uno saque sus propias conclusiones, fue una de las razones por las que la película pudo tener tanta censura.

Possession 1981

La naturaleza de dios, según Zulawski

Uno de los símiles más fuertes de la película, es el del personaje de Isabelle Adjani, abrazando o separándose de la misma religión. El bien o el mal parece separarse de la misma manera en la historia que los dos protagonistas. De la misma manera que Berlín, o de la misma manera que las actitudes de Anna. Y está claro que, por un lado, tenemos ese lado espiritual y hedonista, que conforma a Dios y al cielo, a la perfección. Y por el otro lado, se confirma un infierno, aunque en la película, las dos partes queden totalmente desdibujadas.

Tenemos violencia y engaño, pero también tenemos cariño y familiaridad. La lucha de Anna con la fe se puede asimilar a esa escena del metro, en la que Adjani hace una interpretación brutal, sacada de los mismos métodos teatrales más conocidos, como los de Meyerhold o Stalinavski. Esta misma posesión de la protagonista se traslada (de forma polisémica) a varios rincones de la película. El personaje de Neill la trata muchas veces como una de sus posesiones. Ella está poseída. Berlín está poseída. La religión puede ser otro tipo de posesión.

Es difícil dar un mejor resumen que el de las tramas por dualidades que usa Zulawski en todo el metraje de La Posesión. Lo cierto es que deja mucho abierto a la interpretación, lo que es mucho mejor indicativo, de manera similar a las películas del más conocido director David Lynch. No todo el mundo puede hacer una película que deja tanto a interpretación, y se haga de manera tan interesante, pero sin duda La Posesión es una de las películas que más cumple con esta misión.

La Posesión (1981) película

Conclusiones de 'La Posesión (Possession)'

Una de las películas que mejor aborda tantos temas a la vez. Berlín, la religión, la dualidad, las diferentes posesiones que se pueden ver en la película… Inolvidable e inclasificable película, con una Isabelle Adjani completamente desatada y entregada al papel. Muy difícil repetir un ejercicio tan inteligente y brillante como el de Andrzej Zulawski en La Posesión (Possession).

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1 COMENTARIO

  1. Este chico sabe de lo que habla. Aborda cada punto de manera objetiva de manera que vemos su opinion y a la vez formar la nuestra propia. Un gran trabajo.

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