Nino es el debut en el largometraje de la directora francesa Pauline Loquès, un drama íntimo y profundamente humano que sigue a un joven parisino cuya vida cambia de forma radical cuando recibe un diagnóstico de cáncer de garganta pocos días antes de cumplir treinta años. Durante un fin de semana decisivo, Nino debe afrontar una serie de trámites médicos relacionados con su futuro tratamiento mientras intenta asimilar la noticia y reencontrarse con las personas que forman parte de su vida. Se presentó en la Semana de la Crítica coronando a su protagonista, Théodore Pellerin (Lurker, Solo), con el prestigioso premio 'Estrella en Ascenso'. Premiada con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Roma y presentada en España en la sección Punto de Encuentro de la pasada Seminci. Estreno el 26 de junio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Nino'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Nino
Título original: Nino
Reparto:
Théodore Pellerin (Nino)
William Lebghil (Sofian)
Salomé Dewaels (Zoé)
Jeanne Balibar (La madre de Nino)
Camille Rutherford (Camille)
Mathieu Amalric (Baños públicos para hombres)
Balthazar Billaud (Solal)
Estelle Meyer (Lina)
Victoire Du Bois (El oncólogo)
Pascale Oudot (Secretaria de Radiología)
Maël Besnard (Hombre en la sala de espera)
Lison Daniel (Enfermera especializada en reproducción)
Charlotte Lainé (Camarera de café)
Año: 2025
Duración: 96 min.
País: Francia
Director: Pauline Loquès
Guion: Pauline Loquès, Maude Ameline
Fotografía: Lucie Baudinaud
Música:
Género: Drama
Distribuidor: Surtsey Films
Tráiler de 'Nino'
Sinopsis
En tres días Nino tendrá que enfrentarse a una gran prueba. Hasta entonces, los médicos le han encomendado dos misiones. Dos imperativos que llevarán al joven al explorar las calles de París, impulsándolo a reconciliarse con los demás y consigo mismo. (Surtsey Films)
Dónde se puede ver la película en streaming
Una búsqueda honesta
Nino se construye como un viaje íntimo más que como una narración tradicional. No hay grandes giros argumentales ni conflictos externos especialmente intensos. El interés reside en observar cómo Nino afronta una situación que le obliga a replantearse sus prioridades y a mirar de frente aspectos de su vida que quizá había evitado durante demasiado tiempo.
Esta misma apuesta por la contención acaba siendo también una de las limitaciones de Nino. En ocasiones la historia parece avanzar más por acumulación de escenas que por una verdadera progresión dramática. Hay momentos de sensibilidad genuina, pero también otros donde el relato se vuelve demasiado difuso y pierde capacidad para implicar emocionalmente al espectador.
La ciudad como espejo
Pauline Loquès dirige la película con una mirada delicada y observacional, París no aparece como una postal turística, sino como un espacio vital, cotidiano y a veces melancólico. La directora muestra interés por los pequeños gestos y por los momentos aparentemente insignificantes que terminan revelando aspectos importantes del protagonista.
Su puesta en escena evita cualquier dramatización excesiva y confía en la naturalidad de las situaciones. Esta aproximación aporta autenticidad, aunque también provoca que Nino resulte algo plana en determinados momentos. La ausencia de grandes picos emocionales hace que el conjunto mantenga un tono muy uniforme de principio a fin.
Cargar con el peso
La película depende casi por completo de la capacidad de Théodore Pellerin para sostener el interés del espectador, y su trabajo resulta mas que convincente. Nino es un personaje contenido, que rara vez expresa abiertamente todo lo que siente. La interpretación transmite bien esa mezcla de fragilidad, incertidumbre y necesidad de encontrar algún tipo de respuesta antes de afrontar la prueba que le espera.
Cotidiana y melancólica
La fotografía constituye uno de los puntos más destacados de Nino. Las calles parisinas aparecen retratadas con naturalidad, lejos del glamour habitual asociado a la ciudad. La cámara acompaña a Nino en sus desplazamientos y refuerza la sensación de deriva emocional que atraviesa el personaje. El montaje es pausado y la banda sonora se utiliza con moderación, dejando que los silencios y los sonidos de la ciudad tengan protagonismo.
Conclusión de 'Nino'
Nino es una película pequeña, sensible y profundamente personal. Su mayor virtud reside en la honestidad con la que retrata la incertidumbre de un joven obligado a enfrentarse a una situación que puede cambiar su vida. No obstante, su carácter contemplativo y la falta de una evolución dramática más marcada hacen que la experiencia resulte algo irregular.
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