Tanto la novela de El nombre de la rosa como su adaptación cinematográfica gozan de una excelente y justa reputación. La obra de Umberto Eco, lanzada en 1980, supuso un gran éxito literario, quizá un tanto inesperado, y subsecuentemente pronto se preparó una adaptación cinematográfica. A cargo de la dirección estuvo el francés Jean-Jacques Annaud, y en el reparto estaban incluidos Sean Connery, Christian Slater, Michael Lonsdale y F. Murray Abraham. Analizar y comparar libro y película es ya de por sí interesante, pero además nos servirá para homenajear a Sean Connery, que construyó uno de sus papeles más logrados con esta adaptación.



Crítica de ‘El nombre de la rosa’

Película. El nombre de la rosa

El nombre de la rosa

Ficha Técnica

Título: El nombre de la rosa
Título original: Der Name der Rose (Le nom de la rose)

Reparto:
Sean Connery (William von Baskerville)
Christian Slater (Adso von Melk)
F. Murray Abraham (Bernardo Gui)
Michael Lonsdale (Der Abt)
Valentina Vargas (Das Mädchen)
Ron Perlman (Salvatore)
Feodor Chaliapin Jr. (Jorge de Burgos)
William Hickey (Ubertino de Casale)
Volker Prechtel (Malachia)

Año: 1986
Duración: 131 min.
País: Alemania
Director: Jean-Jacques Annaud
Guion: Andrew Birkin, Gérard Brach, Howard Franklin, Alain Godard (Novela: Umberto Eco)
Fotografía: Tonino Delli Colli
Música: James Horner
Género: Intriga. Drama
Distribuidor: Araba Films

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Tráiler de ‘El nombre de la rosa’

Sinopsis

Siglo XIV. Todo comienza una hermosa mañana de finales de noviembre de 1327, cuando un monje franciscano y antiguo inquisidor, acompañado de su novicio discípulo –quien relata la historia– acuden a una abadía benedictina situada en el norte de Italia para resolver un crimen. Durante su estancia van desapareciendo misteriosamente más religiosos, a quienes después hallan muertos. Poco a poco, gracias a la información aportada por algunos monjes, Guillermo va esclareciendo los hechos. El móvil de los crímenes parecen ser unos antiguos tratados que se custodian en la biblioteca del complejo, de la cual se dice que es el mayor del mundo cristiano. ¿Quién es el asesino? ¿Qué motivó la muerte de sus víctimas? Nadie lo sabe…

Premios

  • 2 Premios BAFTA: Mejor actor (Sean Connery) y maquillaje. 1987
  • Premios César: Mejor película extranjera. 1986
  • Premios David di Donatello: 5 premios, incluyendo Mejor fotografía. 1986
  • 3 premios del Cine Alemán, incluyendo Mejor actor (Sean Connery). 1987

Novela. El nombre de la rosa

  • Peso del producto : 499 g
  • Tapa blanda : 784 páginas
  • ISBN-13 : 978-8497592581
  • Dimensiones del producto : 12.5 x 2.9 x 19 cm
  • Editorial : DEBOLSILLO; 009 edición (4 julio 2018)
  • Idioma:  Español

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La abadía del crimen

El nombre de la rosa, como fenómeno literario, fue un éxito bastante improbable. Si bien su mezcla de novela policiaca, crónica medieval y novela gótica a primera vista parece bastante sugestiva, el contenido incluye cantidades enormes de teología, largas discusiones filosóficas y extensos incisos en latín. La peripecia criminal es uno de los elementos de un trozo de medievo documentado de forma apabullante por Umberto Eco, que ya había escrito varios libros de estética medieval y conocía el período histórico al dedillo.

Fue la primera novela publicada por el escritor italiano, que ya llevaba una larga carrera como ensayista y filósofo. Según apunta en las “Apostillas a El Nombre de la Rosa”, se decidió a escribir una novela simplemente porque le apetecía. Y todo partió de una premisa tan desconcertante como aleatoria. Quería envenenar a un monje. La elección de la época estaba clara, su dominio sobre la idiosincrasia de la Edad Media abría un sinfín de posibilidades

El hecho de que fuera un fenómeno literario es una tarea compleja y fácil de explicar a un mismo tiempo. El texto resulta apasionante, Eco es capaz de amueblar el siglo XIV de una manera rigurosa e interesante. Y quizá el lector, además de verse inmerso en una inquietante trama criminal, se ve fascinado por la prolija erudición de Umberto Eco. Eso sí, es recomendable que la edición que elijamos cuenta con un anexo con las traducciones de los párrafos en latín, para comprender mejor la novela. Y si trae las mencionadas Apostillas, mejor que mejor.

El nombre de la rosa

Pequeños guiños en clave

Umberto Eco aprovecha para introducir varios guiños, reflejos de una propia mitología personal, que son de interés para comprender mejor la historia. El personaje principal, Guillermo de Baskerville, sería una amalgama de Guillermo de Ockham (filósofo y teólogo contemporáneo a la historia de la novela, y firme defensor de la lógica y el raciocinio) y Sherlock Holmes (recordemos la famosa novela de Conan Doyle El sabueso de Baskerville). Lo cual cuadra perfectamente con el personaje, como veremos, que destaca por su metodología racional y sus impresionantes dotes deductivas.

No es la única referencia en El nombre de la rosa. Como comprobaremos más adelante, uno de los personajes principales es el siniestro fraile Jorge de Burgos, que es un homenaje confeso al genial Jorge Luis Borges. Comparte con él la ceguera, el humor irascible y una relación muy estrecha con una descomunal biblioteca. Otros rasgos que elige Eco son los propios de la novela gótica tradicional: un entorno siniestro que oculta un peligroso secreto, predominio de las penumbras y la nocturnidad, y continuos flirteos con lo inexplicable o lo terrorífico.

Otra característica de estilo es la detallada crónica de la vida abacial en la época del medievo, detallando todas las actividades de los frailes. Eco marca el tiempo, incluso, en función de las horas litúrgicas que componen la vida en la abadía (maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas). La descripción que se da de la arquitectura es excelente, y en general el dibujo que hace de la ficticia abadía es tan preciso que no es difícil que nos transporte siete siglos atrás.

El nombre de la rosa

Qué filmar, y qué obviar

Annaud estaba fascinado con el proyecto, de tal modo que se involucró durante cuatro años para finalizar la película. Comenzó poco después de acabar En busca del fuego (1981). La primera tarea ardua fue encontrar las localizaciones apropiadas. Al final, la película se filmó en dos lugares, en una colina cercana a Roma y en el monasterio alemán de Kloster Eberbacj, cerca de Frankfurt. La abadía ficticia de la novela se supone que está en el norte de Italia, aunque no se dice su nombre ni se detalle en demasía su localización. Como mucho se cuenta que pertenece a la orden benedictina.

La más complicado de El nombre de la rosa es sacar un guion cinematográfico de la novela. De ahí que se optase por mantener los elementos más claramente narrativos. Es decir, no es muy necesario que en la película aparezcan las conversaciones sobre el uso medicinal de las hierbas, óptica, iluminación de manuscritos o bestiarios. Se hizo hincapié mayormente en la trama policíaca.

En la novela de El nombre de la rosa hay una parte relevante dedicada a asuntos sociales y políticos de la Baja Edad Media que pueden leerse en clave. Se hace referencia a los dulcinistas, un grupo religioso condenado por herejía que proclamaba la vuelta de la Iglesia a la pobreza y que refrendaban sus ideales con actos violentos contra sacerdotes y obispos. En realidad, los franciscanos, como Guillermo de Baskerville, también pregonan esa pobreza, pero por métodos piadosos. Aun así, el Papa estuvo cerca de condenarlos también por herejes. De hecho, la excusa para que Guillermo llegue a la abadía es un debate teológico con una legación papal sobre si Cristo era pobre, y por lo tanto la Iglesia debería ser pobre. Lo que ocurre es que empiezan a aparecer frailes muertos por doquier.

Der Name der Rose
Biblioteca laberíntica

Llegada a la abadía

Año 1327, a la innominada abadía llega el venerable fraile franciscano Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery) acompañado del novicio y aprendiz Adso de Melk (Christian Slater). En principio viene, junto con otros compañeros de su orden, para participar en el debate con la legación papal que comentábamos antes. No obstante, un hecho terrible acaba de suceder en la abadía. Un fraile, Adelmo de Otranto, ha muerto al caer desde una torre de difícil acceso. El abad (Michael Lonsdale) y en general toda la congregación, creen que todo se debe a una intervención diabólica.

Guillermo, persona de talante racional (en la senda de Santo Tomás de Aquino, que pretendía llegar a Dios mediante la razón) no cree probable la intervención sobrenatural. Discretamente el franciscano se ocupará de la investigación, ayudado por el joven Adso. La trama policíaca tarda poco en ser  propuesta, a diferencia de la novela donde Eco añade unas cuantas florituras e inserta algo de contexto histórico. En ese tiempo la Iglesia sufría una situación cismática. El papado se había trasladado de Roma a Aviñón, pero el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico no reconocía tal papado y se mantenía fiel a Roma. Los franciscanos estuvieron unidos al bando de el emperador.

La llegada de Guillermo y Adso comienza a fascinarnos empezando por los ojos. El entorno de la abadía tiene el encanto particular de la visiones hermosas y tétricas a un tiempo. Annaud aprovecha bien la imaginería religiosa. Hay algo místico y amenazante a la vez en ese lugar, donde cada monje parece ser depositario de un secreto. Entre sombras y perturbadoras localizaciones comienza una investigación que será asombrosa y terrorífica.

Der Name der Rose

El aspecto de El nombre de la rosa

Tenemos un buen ejemplo de que una imagen vale más que mil palabras. O más bien, de que las largas descripciones de Eco son mostradas por Annaud de forma altamente eficiente. En ese aspecto la traducción sensorial de la novela es estupenda. Si en la novela Adso, p.ej, se queda reflexionando ante la visión de un tímpano de la portada de la abadía, en la película todo se sincretizada puramente en imágenes.

Está claro que Annaud muestra todo lo que Eco pretende mostrarnos sobre la abadía. El scriptorium, el refectorium, las celdas de los monjes… Uno de los aciertos de la puesta en escena es la captación nada idealizado de la Edad Media. Olvidemos las historias de príncipes azules de vestimenta impoluta y agraciados castillos de suntuosas estancias. Annaud nos transmite el frío, la suciedad y las condiciones de la época. Todo ello cobra más sentido en la captación de la forma de vida de los aldeanos que viven cerca de la abadía, y que puede entroncar con las pinceladas sociales de la historia.

Eco y Annaud son muy meticulosos en las localizaciones. En El nombre de la rosa se cuida mucho la sensación de inquietud, de las sombras de querencias gótica. Véanse las pesquisas de Guillermo y Adso en el cementerio de la abadía, en la siniestra iglesia o en un lugar destacado de la historia y que tiene una doble significación. Una biblioteca, que a su vez  es un laberinto.

El nombre de la rosa
Sean Connery , Jean-Jacques Annaud , F. Murray Abraham , Michael Lonsdale y Umberto Eco. Foto de IMDB

El amor por los libros

Uno de las característica de la abadía es la presencia de numerosos, y muy hábiles, copistas y miniaturistas. Por lo que la presencia de libros es inevitable, para júbilo de Guillermo de Baskerville. Sin embargo, los libros están depositados en una biblioteca cuya localización está oculta, y que es accesible mediante pasadizos secretos. Guillermo tratará de dar con ella, pues las muertes de los frailes siguen sucediéndose, y la causa parece que está relacionada con un misterioso libro escrito en griego. Y es que el laberinto es una de las característica más reconocibles de El nombre de la rosa.

Umberto Eco construye el laberinto con un puntillismo matemático asombroso, como si de un diestro arquitecto se tratase. Pero también es capaz de insuflarle un hálito terrorífico, que transmite una sensación de amenaza constante en cada recoveco. Annaud también plasma espléndidamente la construcción del laberinto. Un laberinto de varios niveles, que de algún pueden recordar las paradójicas construcciones de M.C Escher.

Uno de los antagonistas, o de los personajes que sienten una mayor aversión súbita e instintiva hacia Guillermo de Baskerville, es el inquietante Jorge de Burgos. Un anciano fraile que entabla con él una confrontación dialéctica en temas tan sutiles como la licitud de la risa. Jorge de Burgos piensa que el humor y la sátira envilecen al ser humano y le alejan del miedo al infierno. He aquí una soterrada referencia al humor como forma de expresión y como libertad de criterio.

Der Name der Rose

Con la Inquisición hemos topado

Aunque la persona que mejor oficia como villano es Bernardo Gui, personaje que existió en realidad, y que representa la encarnación más fanática y oscurantista del clero. Llega a la abadía con la legación papal para el debate con los franciscanos, pero pronto ejercerá su doloroso papel como inquisidor. Su encono con Fray Guillermo es total, piensa que las muertes de la abadía son obras del maligno y rechaza toda pretensión de razón y lógica. Además descubre que la abadía encubre a dos antiguos dulcinistas.

El nombre de la rosa también tiene la forma de una confrontación entre la razón y el fanatismo. Entre una fe razonable y otra ennegrecida y tiránica. En este sentido Guillermo de Baskerville y Bernardo Gui son dos personajes símbolo con su propia batalla personal.

Der Name der Rose
Bernardo Gui (F. Murray Abraham)

Sean Connery, que estás en los cielos

Sirva este texto también como homenaje al recientemente fallecido Sean Connery. Quedan pocas duda sobre que su personaje fetiche es Jame Bond, al que aportó un estilo de elegante letalidad; de galán bon vivant con licencia para matar, que seduce a placer mientras salva el mundo. Pero hay mucho más. Su elegancia estuvo siempre intacta, pero se plasmó de muy diversas maneras. Su filmografía tiene brillantes títulos como Marnie la ladrona (1964), La ofensa (1973), Asesinato en el Orient Express (1974), Robin y Marian (1976), Los inmortales (1986),  Los Intocables de Elliot Ness de Eliot Ness (1987), La Caza del Octubre Rojo (1990)…

En El nombre de la rosa consigue un auténtico triunfo que fue recompensado con el BAFTA al mejor actor. Dota al personaje de la serena inteligencia de alguien que es investigador y maestro (de Adso) a un mismo tiempo, su mirada es inteligente y obstinada, y su presencia un dibujo perfecto de Fray Guillermo de Baskerville, cuya imagen es imposible no tenerla en mente cuando leemos la novela.

El mérito es doble si tenemos en cuenta que no era la primera elección de Annaud para el papel, y que Umberto Eco tampoco acaba de verlo claro. Sin embargo, la elección final no pudo ser más afortunada, por suerte para la película. Y también por fortuna para Sean Connery, cuya carrera estaba pasando una pequeña época de bache. Al año siguiente conseguiría un Óscar a mejor secundario en Los Intocables de Eliot Ness.

Sean Connery

Y los demás

El resto del elenco de El nombre de la rosa mantiene un nivel de gran altura. Christian Slater, en su primer papel conocido, da vida al novicio Adso de Melk. Su perpetua cara de asombro, pasmo y terror son casi una de las marcas de la película. Su repentina, y más bien forzada (en libro y película) relación con una aldeana aporta un inesperado sentido del erotismo en un momento concreto.

También podríamos homenajear a Michael Lonsdale, recientemente fallecido, que con un oficio nacido del talento da vida al abad (Abbone en la novela, en la película no se dice su nombre). Su actuación transmite una rigidez digna ante los racionalismos de Fray Guillermo, sin alardes pero con compostura monacal. Bastante más fanático es F. Murray Abraham dando vida al inquisidor Bernardo Gui, rotundo, amenazador, peligroso. El actor llegó en un buen momento tras ser oscarizado en el papel de Salieri en Amadeus (1984). Como curiosidad, la presencia de Ron Perlman en el extraño papel de Salvatore, un estrafalario personaje jorobado que pulula por la abadía.

El director Jean-Jacques Annaud realiza un extraordinaria labor tanto en el mantenimiento constante del suspense, como en crear una atmósfera lo suficientemente sugestiva como para provocar una continua inquietud al espectador. Es capaza de extraer una soberbia narración de un libro que no se prestaba particularmente para ello. Se nota su toque en el hecho de que en algunos aspectos, como ciertas excentricidades, es  un film más europeo que estadounidense. De hecho, se trata de una coproducción entre la Alemania Ocidental, Italia y Francia.

El nombre de la rosa

Conclusiones de ‘El nombre de la rosa’

Estamos en uno de esos extraordinarios casos donde la excelencia rodea a una novela y a su adaptación cinematográfica. Cada disciplina se vale de sus propias características para conseguir un completo éxito. Umberto Eco se sirve de varios estilos clásicos para hacer un mestizaje estilístico que incluye técnicas más posmodernas como el collage. La mezcla, con un poco de paciencia y esfuerzo, acaba atrapando, lo que añadido a su talante erudito da lugar a una lectura de gran interés. En su puntuación, a título personal, no puedo ser muy objetivo. A fin de cuenta, se trata de uno de mis libros favoritos. En todo caso, sigue siendo unos de los bestseller más improbables de las últimas décadas.

La película de Annaud tiene el gran mérito de saber extraer de la compleja novela de Eco, una historia de misterio apasionante, que se sirve de la imaginería religiosa y de una oscura puesta en escena para nuestro deleite. Uno de los mejores thrillers de los 80. Además, apuntala las virtudes de la novela al confirmar que había una historia perfectamente narrativa dentro de la, a veces, extraña estructura del texto. Baja algunos puntos porque el final, en detalles clave, es más condescendiente que en la novela. Y para el recuerdo un Guillermo de Baskerville que para siempre tendrá el rostro de Sean Connery.

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