Pizza Movies, comedia indie que bebe de la comedia norteamericana de los 70-80, donde el director Carlo Padial (Doctor Portuondo) une el ingenio y conexión de Judit Martín y Berto Romero. Ambos protagonizan una tierna y divertida comedia sobre perseguir los sueños. Tras su paso por el Festival de Málaga, D'A Film Fest y BCN Film Fest, Pizza Movies llegará a las salas de cine españolas el 15 de mayo de 2026.
Crítica de 'Pizza Movies'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Pizza Movies
Título original: Pizza Movies
Reparto:
Berto Romero (Alan)
Judit Martín (Thais)
Joaquín Reyes (Joaquín)
Bruna Cusí
Raúl Arévalo
Tamar Novas
Josep Seguí (Padre de Thais)
Leon Martínez
Miguel Noguera
Melina Matthews
Javier Botet (Max Morbo)
Belén Barenys (Crítica repartidora)
Llimoo (Crítico repartidor)
Fausto Fernández (Crítico invitado a la inauguración)
Año: 2026
Duración: 95 min.
País: España
Director: Carlo Padial
Guion: Carlo Padial, Desirée de Fez, Carlos de Diego
Fotografía: Patricio Vial
Música: Javier Rodero
Género: Comedia romántica
Distribuidor: A Contracorriente Films
Tráiler de 'Pizza Movies'
Sinopsis
Pizza movies narra las vicisitudes de una pareja que, en plena crisis profesional, deciden dejarlo todo y montar un nuevo negocio. Pero no un negocio cualquiera…
Dónde se puede ver la película en streaming
La pizza es la salida
Pizza Movies tiene una de esas premisas que parecen una broma surgida a las tres de la mañana entre amigos cinéfilos. Precisamente por eso funciona tan bien, porque debajo de la comedia absurda y del caos simpático hay algo muy reconocible, el agotamiento de una generación que lleva años sobreviviendo entre precariedad cultural, frustración laboral y una sensación constante de estar improvisando.
La protagonista no solo está cansada de su trabajo, está cansada de sí misma, de su relación con el cine, de convertir la pasión en rutina, de vivir atrapada entre referencias culturales y una vida real que no termina de arrancar. La idea de la pizzería aparece entonces como fantasía de huida, una locura, sí, pero también una manera de recuperar algo parecido al entusiasmo. Ahí la película conecta muchísimo, porque entiende muy bien esa necesidad de reinventarse aunque sea tarde, aunque sea ridículo, aunque probablemente salga mal.
Filmando el fracaso con cariño
El cine de Carlo Padial siempre se mueve en una línea muy particular entre el caos, la ironía y la tristeza generacional, aquí vuelve a hacerlo. Pizza Movies parece desordenada por momentos, improvisada incluso, pero debajo hay una mirada bastante precisa sobre cierto ecosistema cultural urbano, gente brillante pero agotada, conversaciones eternas sobre películas y precariedad disfrazada de libertad creativa.
Padial entiende muy bien el humor incómodo, ese tipo de escena donde no sabes si reírte o sentir pena por los personajes, y probablemente la respuesta correcta sea ambas cosas. Además evita convertir la película en una simple colección de referencias cinéfilas, las hay, claro, muchísimas, pero no son lo importante, lo importante es lo que esconden, personas usando el cine para llenar vacíos emocionales.
Humanos reinventándose
El reparto entra perfectamente en el tono de Pizza Movies. Los personajes hablan mucho, improvisan, se contradicen, se entusiasman y se hunden constantemente. Eso genera una sensación de verdad muy particular, como si estuvieras viendo a gente real intentando convencerse mutuamente de que todavía tienen algún plan.
Judit Martín funciona especialmente bien porque mezcla sarcasmo, agotamiento y una necesidad desesperada de volver a sentir algo parecido a ilusión. La relación de pareja con Berto Romero también está bastante lograda. No es romántica en un sentido clásico, es algo mucho más contemporáneo y triste, dos personas agotadas intentando construir algo juntas antes de derrumbarse del todo.
Desorden calculado
A nivel técnico, Pizza Movies apuesta por una estética aparentemente caótica, muy coherente con el universo emocional de los personajes, todo tiene un aire algo improvisado, urbano, cercano, no busca perfección visual, sino energía y autenticidad. El montaje ayuda mucho al ritmo cómico, especialmente en las conversaciones y en las situaciones absurdas que se van acumulando. La música encaja muy bien con esa mezcla constante de entusiasmo y melancolía.
Conclusión de 'Pizza Movies'
Pizza Movies es divertida, caótica y mucho más triste de lo que parece al principio. Habla de amor, de fracaso, de precariedad emocional y laboral, de parejas que intentan reinventarse y de cómo el cine puede ser tanto refugio como prisión para quienes viven demasiado dentro de él. No siempre es equilibrada y habrá quien conecte más o menos con su humor, pero tiene personalidad y bastante verdad.
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