Han pasado casi 10 años desde el final de la serie "Física o química", ficción juvenil que marcó a toda una generación. Por lo tanto, cuando se anunció su revival, se convirtió en una de las noticias más llamativas de este 2020 y, desde entonces, se espera su estreno como agua de mayo. Finalmente, se confirmó que volverían la mayoría de actores principales, siendo la ausencia de Úrsula Corberó la más pronunciada. En esta ocasión, Carlos García Miranda y Juanma Pachón recogen el testigo a la ficción creada por Carlos Montero. Llega el primer episodio de Física o química El reencuentro a Atresplayer Premium este 27 de diciembre de 2020.



Física o química El reencuentro

Crítica del primer episodio de 'Física o química: El reencuentro'

Ficha Técnica

Título: Física o química: El reencuentro
Título original: Física o química: El reencuentro

Reparto:
Andrea Duro (Yoli)
Maxi Iglesias (Cabano)
Ana Milán (Olimpia)
Angy Fernández (Paula)
Adam Jezierski (Gorka)

Año: 2020
Duración: 60 min por capítulo apróx.
País: España
Creado por: Carlos García Miranda
Guion: Carlos García Miranda
Música: Pablo Cervantes
Fotografía: Manel Aguado
Género: Drama
Distribuidora: Atresplayer

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'Física o química: El reencuentro'

Sinopsis de 'Física o química: El reencuentro'

Con el primer episodio de Física o química El reencuentro llegamos a la boda de Yoli, el gran evento que reúne a los compañeros del Zurbarán. Un evento especial que hace que todos ellos recuerden lo bueno y lo malo de la mejor época de sus vidas. Todos han cambiado con el paso del tiempo, algunos más que otros, como les dicen sus profesoras, aunque algunos de ellos parece que tienen problemas para recordar quienes fueron. O tal vez lo que uno de ellos quiere olvidar es que, en realidad, durante todos estos años ha estado guardando un secreto. Un secreto que le costó una amistad de este grupo de amigos. Un reencuentro es el escenario ideal para recordar sus mejores momentos, limar asperezas y confesar lo que nunca se dijeron. Porque ya se sabe que a los treinta las decisiones que se toman son para siempre. (ATRESPLAYER).



Primer episodio Física o química El reencuentro
Foto de Atresplayer

De ‘zorra poligonera' a ‘monja poligonera’

Desde que se anunciase Física o química El reencuentro se ha convertido en uno de los estrenos más esperados de 2020. Volver a reunir a los míticos personajes de la ficción de Atresmedia es un gran atractivo para los seguidores que vivieron las experiencias de los del Zurbarán. Así, Carlos García Miranda explora la vida de Yoli, quien se ha convertido en una empresaria de éxito con una boda a la vista. La idea de reunirlos en un evento tan especial es interesante, pero el problema surge en el desarrollo de la misma que no termina de arrancar a lo largo del episodio. Inclusive, se comprende el debate interno que se pone sobre la mesa, pero es tan claro, que cae en sostenerse por una justificación excesivamente superficial. Con lo cual, se espera aún más de lo que se ve en pantalla.

Para comenzar, el desarrollo del encuentro sigue bebiendo de la cotidianidad del proyecto original, pero se echa en falta más carisma, más emoción y, como no, ese sentimiento de vuelta a casa. Pero, desgraciadamente, no logra cautivar con los recuerdos que van componiéndose y haciendo acto de presencia en este primer episodio. Asimismo, la propia evolución de los personajes se resume fácilmente, pero la construcción de sus personalidades se ha limitado a imitar lo que fueran sus personajes de entonces. Por lo cual, ese remolino introspectivo no está. Por otro lado, la serie original no se caracterizó por una calidad acérrima, pero faltan esas dosis de guilty pleasure y dramatismo que triunfaron en su momento. Si de algo se caracterizaba era ese efecto juvenil telenovelesco, que podría haber evolucionado, pero, en ningún caso, seguir tan políticamente correctos y forzando la rutina y problemas de la generación que representan.

Atresplayer
Foto de Atresplayer

La ausencia del grupo

Uno de los grandes atractivos de Física o química El reencuentro es la reunión de su plantel protagonista, a excepción de Úrsula Corberó, que ya se confirmó su ausencia por el rodaje de “La casa de papel”. A diferencia del libreto, en la forma en la que interactúan entre ellos, se puede ver el cariño que se guardan y esas sensaciones se transmiten entre los artistas sin problema. Todos ellos han sabido volver a la personalidades de sus personajes de hace más de 10 años. Para comenzar, Andrea Duro, tal vez, sea la que menos ubicada está, pero hay pequeños momentos en los que sabe encauzar su interpretación. Después, Angy Fernández mantiene el histrionismo y la exageración, llevando la forma de abordar a su personaje a esa vieja conocida que conquistó a los espectadores. No sucede lo mismo con Andrés Cheung, que se encuentra algo más incómodo.

En cambio, Sandra Blázquez y Leonor Martín sorprenden con una madurez interpretativa plausible, gracias a su temple y realismo muy natural y orgánico. Se puede decir, sin problemas, que son de las mejores actuaciones. Por otro lado, Adam Jezierski y Maxi Iglesias retoman ese extraño dúo dinámico, aunque Jezierski está mucho mejor que Iglesias. Así, el actor hispano-polaco revive a la perfección la figura de Gorka y lo que hay tras de él. Por otra parte, Blanca Romero y Ana Milán se convierten en las representantes del profesorado. Ambas están estupendas, aunque su forma de aparecer en escena no está muy trabajada. Cambiando de tercio, la participación de Javier Calvo, gustará a quienes ya conocen su historia, pero rompe un poco la sintonía con el resto del grupo. Por último, José Lamuño no rompe con el caparazón de su personaje y esa pomposidad termina por pasarle factura.

Atresplayer
Foto de Atresplayer

Los canapés se alargan

Es muy difícil traer un revival de una serie juvenil como Física o química El reencuentro. En consecuencia, el planteamiento visual se formula en la presentación y posterior unión de cada uno de ellos. No obstante, gana más en los espacios de exteriores que en interiores, dando una mayor sensación de espacio e inmensidad. Asimismo, el montaje de sonido es sugerente, no luce demasiado, pero se agradece que sigan la línea musical de la serie original. Pero, el problema surge cuando en los aspectos más plástico tampoco han querido ir más allá. Lo mismo sucede con las localizaciones, que siguen un esquema en búsqueda de esa nueva Yoli, pero da la sensación de estar en el mismo sitio constantemente, sin un dinamismo más efectivo. Se para en exceso en ese preludio antes del caos, que finalmente dura menos de 10 minutos y aparece de una manera totalmente abrupta.

Por otro lado, había en “Física o química” una identidad con la que se hacía fácil identificar la serie, mientras que en este revival se queda más en un estado que no termina por encontrar su propio carácter distintivo. La fotografía es apropiada y se ve una calidad en la imagen estupenda, pero se echa de menos ese sello más cercano y un montaje menos estándar. Después, el momento nostalgia, algo que se esperaba con ciertas expectativas, llega de una forma demasiado tibia y con unas licencias narrativas un tanto oportunistas. Aunque se podía esperar algo más, produce una sonrisa cómplice en el espectador, pero los niveles de emoción se mantienen sin subir. En consecuencia, el montaje cumple con su función, pero al igual que el resto de elementos de esta primera entrega, da la sensación de quedarse a medio gas.

Primer episodio Física o química El reencuentro
Foto de Atresplayer

Conclusión

El primer episodio de Física o química El reencuentro está llena de buenas intenciones, pero no termina de explotar todavía el espíritu de la serie. El guion tarda en arrancar y se para demasiado en ese preludio y se siente todo algo impostado. Aun así, las interpretaciones y ver nuevamente a los actores juntos revivir a sus personajes es un gozo. El montaje de esta primera entrega tiene un acabado muy profesional, pero donde tampoco destaca plásticamente en ningún aspecto, aunque hay que aplaudir la elección de exteriores. No obstante, se echa de menos las dosis de emoción y nostalgia, que se encuentran excesivamente templadas. Un brindis por una reunión de viejos amigos que se encuentra en una postura algo incómoda y excesivamente correcta y tibia.

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