El viernes 18 de diciembre se estrena la nueva apuesta de Amazon Prime junto a Zebra: El Cid. Jaime Lorente interpreta a un Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid”, acompañado de un elenco exquisito: Carlos Bardem, Juan Echanove, Alicia Sanz, Elia Galera, etc. La serie trata de relatar la vida del famoso Cid Campeador desde que es un escudero y el contexto histórico que le rodea y los respectivos protagonistas de los hechos, como Fernando I, Sancho II, Alfonso VI o la infanta Urraca. Puedes leer AQUÍ otra crítica realizada por Cinemagavia de esta serie.



El Cid

Crítica de ‘El Cid’

Ficha Técnica

Título: El Cid
Título original: El Cid

Reparto:
Jaime Lorente (Rodrigo Díaz de Vivar)
Lucía Guerrero (Jimena)
Alicia Sanz (Urraca)
Carlos Bardem (Conde Flaín)
José Luis García Pérez (Fernando I)

Año: 2020
Duración: 5 capítulos de 60 min. (aprox.)
País: España
Director: Marco A. Castillo y Adolfo Martínez Pérez
Guion: Luis Arranz, Adolfo Martínez, Cristina Pons, Luis Moreno, Felipe Mellizo, Curro Royo, Ángel Pariente y Nicolás Saad
Fotografía: Javier Alomar, Javier Salmones, María Muñoz, Ángel Yebra
Música: Alfonso G. Aguilar, Gustavo Santaolalla
Género: Histórico, aventuras
Distribución: Amazon Prime

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Tráiler de ‘El Cid’

Sinopsis de ‘El Cid’

El Cid es una serie española Amazon Original sobre la historia del hombre detrás de la leyenda de El Cid Campeador. Un viaje que narra la trayectoria del joven “Ruy” hasta convertirse en fiel vasallo, caballero y héroe de la corona española en el siglo XI. El Cid es además una historia de amor, intrigas, traición y lucha entre quien ostenta el poder y quien posee la autoridad.

Dónde se puede ver la serie



El Cid
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Aventurillas medievales

Jaime Lorente es Rodrigo Ruiz Díaz de Vivar, el héroe castellano que todos los españoles conocemos por haber leído el Cantar del Mío Cid en el colegio. Este cantar de gesta es una de las primeras obras de la literatura castellana y de ahí su importancia. El Cid se convierte en un héroe que puede situarse a la altura del mismo Ulises griego. Por eso mismo, Zebra y Amazon Prime han recogido la idea de llevar al mundo audiovisual esta epopeya.

Como el cantar de gesta que es, la serie cumple su objetivo principal: contar las aventuras de Ruy Díaz. Las batallas son muy impactantes y las escenas de acción desde luego son un primor para cualquier espectador. La cámara se desplaza por todo el campo de batalla y acerca el hedor, la sangre y la tensión al sofá. Pero la serie se queda en eso: una aventurilla, porque en cuanto a veracidad histórica es un desastre.

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Gazapos históricos por doquier

El debate sobre los errores históricos de la serie está ocupando mucho espacio en redes sociales. Es cierto que siempre los creadores pueden tomarse ciertas licencias, pero otra cosa es no dar una. Partiendo de los carteles de promoción, en los que se ve a los protagonistas sentados en tronos góticos de la serie, cuando el gótico no surge hasta mediados del siglo XII. En el propio tráiler también se avistaba un plano general de la taifa de Zaragoza que parece más Estambul que Zaragoza con esas cúpulas otomanas… ¿es que nadie avisó?

Hablando de las taifas, el entorno musulmán se presenta como algo mágico, exótico y lejano al cristianismo; cuando en realidad, ambas culturas estaban en contacto. De hecho, se muestra a los musulmanes como personas muy limpias y pulcras, mientras que El Cid y sus compañeros parecen estar sucios todo el rato… Sorpresa, los cristianos también se lavaban. En otro momento se presenta una problemática en la corte de Fernando I: los vikingos están atacando Oviedo. Pero, en realidad las incursiones vikingas en Asturias ocurren sobre todo en los siglos IX y X… En el tiempo de Fernando, los vikingos no atacaban casi puesto que ya se habían mezclado con población cristiana (inglesa sobre todo), aunque cuando lo hicieron fue en Galicia.

Es normal que una serie histórica se tome ciertas licencias creativas, pero otra cosa es divulgar sin sentido. Pudiendo tener unos asesores que acerquen la historia a los espectadores y enriquezca el trabajo de los historiadores y humanistas, ¿por qué hacer lo contrario?

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Feminismo anacrónico

Actualmente, el feminismo ocupa un papel imprescindible en la agenda social. Las producciones audiovisuales (sobre todo si provienen de multinacionales) también quieren mostrar el feminismo en su contenido de una forma u otra. Sin embargo, el afán por incluir este tema con calzador muchas veces genera un rechazo.

Es el caso de El Cid, ya que introducir actitudes feministas en la Edad Media puede ser algo anacrónico. Claro que Urraca fue una mujer de armas tomar, pero siempre supo cuál era su lugar como mujer y benefició a su hermano Alfonso para ser rey.

De todas formas, estamos ante un momento en el que las series históricas incluyen comportamientos de femme fatale en algunos personajes femeninos, pero rara vez estas mujeres son las protagonistas de las series o películas. Algo falla.

El Cid
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Conclusión

Entretenida, amena y recreativa que cuenta con un elenco sobresaliente. Así es El Cid. Pero no se le puede pedir mucho más: cojea de rigor histórico, de profundidad en los personajes e introduce un feminismo rancio típico de las producciones actuales.

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1 COMENTARIO

  1. Gracias por tu crítica. Bueno, gazapos y licencias, hay muchas en la serie, pero las que marcas no sé si son las más relevantes.

    Los carteles de promoción son de una sesión fotográfica, no de la serie. De todas formas, si quieres que solo se utilice mobiliario del siglo XI a rajatabla para una serie española, habrá que esperar a que los Americanos hagan una y los fabriquen.

    La Saraqusta (Zaragoza) del siglo XI era la ciudad de los rascacielos, llena de minaretes que sobresalían sobre la muralla, aunque no los minaretes que se imagina la gente (que son los típicos Almohades), sino más bien como las torres de la Pilarica; sobresaldría también el alcazar de la Zuda, que era la residencia de invierno de los sultanes, junto al río y adyacente a la muralla romana, con la torre del homenaje sobre uno de los cubos de esta. Al Muqtadir construyó durante la juventud del Cid la Aljafería extramuros, alrededor de una torre defensiva de finales del IX. La medina, que coincidía con la antigua ciudad romana, también albergaba la judería y el barrio mozárabe, en esquinas opuestas. La cúpula más grande que sobresaldría sería la que habría sobre el mihrab de la Mezquita Blanca. Eso es lo que se ha intentado recrear. No te voy a defender el estilo exacto de las cúpulas, que se desconoce, pero, de ahí a no dar una…

    Los vikingos no atacaban “casi” quiere decir que sí atacaban. La última incursión fue en pleno siglo XI, en 1028, en efecto en Galicia (Ulf el Gallego, que en realidad era Danés; los vikingos estarían muy mezclados con Ingleses en las Islas Británicas, no en Dinamarca, Noruega o Suecia; en 1066 intentaron invadir Inglaterra otra vez, dos semanas antes de Hastings). Ese mismo año, 1028, murió el padre de Sancha, Alfonso V de León asediando Viseu y coronaron a su hijo Vermudo (o Bermudo) III, pero el reino lo controló Sancho el Grande (Sancho Garcés III, padre de Fernando I) desde Pamplona, tras obligar a Vermudo a refugiarse en algún lugar remoto de Galicia. Sancho hizo conde de Castilla y casó a su hijo Fernando con la hermana de Vermudo, Sancha, en 1032 (tras solo 4 años desde la última invasión vikinga), y Fernando fue el poder efectivo en el reino de León (que incluía Galicia) en representación de su padre hasta la muerte de este en 1035. Cuando Vermudo regresa a reclamar su reino, muere en la batalla de Tamarón en 1037 sobre su caballo Pelayuelo y Fernando se corona rey de León ese mismo año. No ha pasado ni una década desde la última incursión vikinga. La serie se toma licencia, pero solo es de unos pocos años. Como la gente asocia los vikingos con el siglo IX, lo más chocante de la historia real es precisamente que en pleno siglo XI aún continuaran, y por eso se ha enfatizado. De verdad, con las compresiones de tiempo que se han hecho para cuadrar los eventos de la temporada en una sola, que son brutales, ¿esa es la licencia temporal que te ha hecho pensar que la serie no tiene rigor?

    Aunque hubiera mucho contacto entre los reinos cristianos peninsulares y los musulmanes, cuando El Cid va a Zaragoza a participar en Graus (no se sabe con qué edad porque no se sabe cuando nació), que tengamos constancia esa es la primera vez que puso un pie en una taifa musulmana, y para él (que no era un adolescente muy viajado) lo más relevante serían precisamente las diferencias, no las similitudes. Por eso se han enfatizado (y ojalá se hubieran podido enfatizar más, pero hay que existir dentro de un presupuesto). Que la edad media no fuese tan sucia como nos la presentan series y películas no es un gazapo de El Cid, es una convención del género. Y los musulmanes eran más limpios que los cristianos, porque sus lavados eran una prescripción religiosa, y porque eran los herederos de la ingeniería del agua romana, y no solo la traían desde grandes distancias; aprendieron a distribuirla aún mejor que los romanos. Y, dramatizar, es enfatizar los contrastes, no minimizarlos. Además, los personajes llegan cubiertos del polvo del camino, independientemente de su higiene habitual. De nuevo, ¿esto es el gran error histórico con el que te has quedado?

    El feminismo anacrónico en realidad no es tan anacrónico como imaginamos, lo que pasa es que el espectador actual no puede evitar tener como referencia su propio tiempo. No se le puede llamar feminismo, más bien protofeminismo, pero la cuestión de por qué una mujer ha de valer menos o no va a poder reinar naturalmente que existía. Qué se lo pregunten a Urraca I (hija de Alfonso y sobrina de la Urraca de la serie), la Temeraria, que lo consiguió, o a los nobles que decidieron apoyarla. A esta pobre una vez la hicieron desfilar desnuda por las calles mientras la gente le arrojaba inmundicias, pero lo siento por quien se atreva a retratar eso en una serie: le dirán que lo ha copiado de Cersei Lannister en Juego de Tronos. Si leemos los escritos de Christine de Pizán (mucho más tardía, pero medieval, no del siglo XXI), o Hildegarda Von Bingen (nacida por la época en que muere el Cid) nos sorprenden sus alegatos en defensa de la valía de las mujeres, siempre ab auctoritate, citando los evangelios o a San Agustín, o citando sus contribuciones históricas, pero la esencia ahora nos parece anacrónicamente moderna. De nuevo, lo chocante y lo interesante es que esto existiera, y por eso es lo relevante.

    No estoy necesariamente en desacuerdo con tu valoración histórica, una serie tiene límites presupuestarios y no deja de ser ficción que hay que estructurar a pesar de una cronología real fruto de los avatares del azar, pero los ejemplos que citas lo que demuestran es que se ha tratado de enfatizar aquello que sorprende sobre aquello que a todo el mundo le suena.

    Un saludo y gracias por ese 6. Podía haber sido peor 😉

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