Uno de los atracadores de la ficción española más reconocidos vuelve a la pequeña pantalla. Y es que Berlín, el famoso personaje interpretado por Pedro Alonso, regresa con La Casa de Papel: Berlín, un spin off del carismático ladrón.

El reparto está conformado por nuevas caras, con Michelle Jenner (Bird Box Barcelona), Tristán Ulloa (Abre los ojos) y Begoña Vargas (Las Leyes de la Frontera) entre ellas. Álex Pina y Esther Martínez Lobato repiten como creadores, directores y guionistas, ampliando el mundo narrativo de La Casa de Papel. Esta nueva producción se estrenará el 29 de diciembre de 2023 en la plataforma roja que todos conocemos, Netflix.



La casa de papel: Berlín

Crítica de 'La casa de papel: Berlín'

Ficha Técnica

Título: La casa de papel: Berlín
Título original: La casa de papel: Berlín

Reparto:
Pedro Alonso (Berlín)
Michelle Jenner (Keila)
Tristán Ulloa (Damián)
Begoña Vargas (Cameron)
Julio Peña (Roi)
Joel Sánchez (Bruce)
Itziar Ituño (Raquel Murillo)
Najwa Nimri (Alicia Sierra)
Tristán Ulloa (Damián)

Año: 2023
Duración:
País: España
Director: Álex Pina (Creador), Esther Martínez Lobato (Creadora), David Barrocal, Geoffrey Cowper, Albert Pintó
Guion: Álex Pina, Esther Martínez Lobato, David Barrocal, David Oliva
Fotografía: David Acereto, Miguel Ángel Amoedo, Sergi Bartrolí, Íñigo Iglesias
Música: Frank Montasell, Lucas Peire
Género: Thriller. Crimen
Distribuidor: Netflix

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Tráiler de 'La casa de papel: Berlín'

Sinopsis

Sólo hay dos cosas que pueden convertir un día de perros en un día maravilloso: una es el amor y la otra, un botín millonario. Esos son los motores que mueven a Berlín en sus años dorados, cuando aún no tiene noción de su enfermedad ni está encerrado como una rata en la Fábrica de la Moneda. Aquí se dedica a preparar uno de sus robos más extraordinarios: hacer desaparecer 44 millones en joyas como si fuera un número de ilusionismo, y para ello cuenta con una de las tres bandas con las que ha robado en su vida. (Netflix España)

Dónde se puede ver la serie en streaming



El encantador Berlín regresa a nuestras vidas

La serie original de La Casa de Papel nos dejó personajes super icónicos a lo largo de su recorrido: Tokio, Río, Nairobi… Podríamos hacer un listado largo. Pero uno de los que más triunfó entre los espectadores fue Berlín. Y no era de extrañar que se acabara haciendo una ampliación de su narrativa. La verdad es que tenía muchas dudas con esta extensión del universo. Más que nada teniendo en cuenta que en la serie original ya se explicó mucha parte de su historia de origen. No tenía muy claro cuál sería el objetivo de la serie centrada en el personaje, y viendo el resultado, tengo la sensación que los escritores tampoco.

No todo es malo, de todos modos. Pedro Alonso está brillante como siempre, transmitiendo ese carisma y genialidad del personaje perfectamente. Él se transforma en el narrador de la historia, intercambiando el puesto de Tokio, y se luce totalmente. Algo que no falla en La Casa de Papel: Berlín es el uso de grandes referencias a su predecesora, siendo fieles a su estilo artístico y técnico que todos conocemos y amamos.

Pedro Alonso
Copyright Netflix

¿Y qué tiene de diferente 'La Casa de Papel: Berlín' de su predecesora?

Ya hemos destacado que La Casa de Papel: Berlín mantiene la esencia tan descarada y divertida de La Casa de Papel, siempre teniendo un buen balance con sus momentos dramáticos. Con un dinamismo muy bueno, tiene un ritmo que no te permite desenganchar los ojos de la pantalla, generando un gran interés en el espectador. Usa la misma estructura narrativa de siempre, así que es una bendición para los que buscan lo mismo de siempre, y una maldición para los que queríamos ver algo diferente. Es natural pensar que los spin offs de las series deben tener un sentido y esencia propia, a pesar de venir de una historia previa ya marcada. 

Y es eso lo que falla en esta producción. La historia. Lo absurdo de la mayoría de tramas es despampanante y hay muchas situaciones que no se entienden muy bien sus motivos. Parece que todo pasa porque debe pasar, pero sin tener un motivo suficientemente fuerte como para justificarlo. Hay mucha previsibilidad, además de decisiones que no acabo de comprender. Aquí es donde vemos la gran diferencia con su obra original: la falta de conflictos maduros y bien construidos.

Pedro Alonso
Copyright Netflix

Personajes secundarios que se quedan en eso, secundarios

Uno de los principales problemas a los que te puedes enfrentar cuando vas a escribir una nueva serie dentro de un universo que ya tiene precedentes fuertes son los personajes. Es complicado conseguir que tus nuevos personajes puedan llegar a ser igual de icónicos que los del material original. Pero tengo la sensación que en este caso, tampoco se esmeraron mucho.

Y es que aunque el reparto intenta poner de su parte, no creo que los personajes tengan una trama interesante. Los traumas que se les adjudica a los personajes son poco fuertes. Siempre teniendo en cuenta que teníamos algunos en La Casa de Papel que habían tenido situaciones traumáticas bastante impactantes. 

Aunque parece un poco cruel lo que digo, es importante siempre que los personajes tengan historias que nos hagan empatizar, y para mí los secundarios de La Casa de Papel: Berlín no lo consiguen. Muchos de ellos parecen estereotipados a más no poder, con ciertos reminiscentes a actitudes tóxicas o vergonzosas como las de protagonistas de las novelas de Federico Moccia (Hache me dejó traumada). Y es que en general no parece que haya mucha conexión entre ellos, y el atraco no parece de suma importancia para la mayoría. Ver algo más interesante en ellos me habría dejado algún tipo de huella.

La Casa de Papel: Berlín
Copyright Netflix

El cuñadismo no escapa ni una

Algo que me ha sorprendido verazmente es el uso de algunas bromas que me han hecho ladear un poco la cabeza. Y es que sí, la mezcla de humor con drama en La Casa de Papel no es algo raro, pero este humor ha sido un poco chocante. Hay momentos en los que la subida de tono y el descaro es bastante potente. Debo confesar que algunas escenas me han resultado incómodas de ver, por el simple hecho de pensar que no ofrece ningún tipo de atractivo ver situaciones así. 

Creo que fuera de contexto no se acaba de entender del todo lo que estoy diciendo, pero estoy segura de que si habéis visto La Casa de Papel: Berlín entenderéis lo que digo. Y es que a veces esta romantización de algunas bromas “casposas” no es del todo acertada. Creo que ya estamos llegando a puntos más avanzados en nuestra manera de escribir como para seguir tirando de este hilo. Es algo que sin duda para las nuevas generaciones ya no es algo que se plantee.

La casa de papel: Berlín
Copyright Netflix

Conclusiones de 'La Casa de Papel: Berlín'

A pesar de que he sido quisquillosa con todo lo que se refiere a la trama, La Casa de Papel: Berlín es una buena manera de pasar estas Navidades. Todo y teniendo en cuenta sus problemas de escritura, sin duda es una serie que entretiene al espectador. Tiene la esencia de su producto original, con un ritmo que no te dejará quitar los ojos de la pantalla. 

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